FUERA DE JUEGO

DE LECCIÓN EN LECCIÓN

Siempre es fácil elogiar a la afición del Málaga. Nunca falla en su apoyo pese a las adversidades que tiene que superar cada dos por tres. Después de una travesía en el desierto tras la desaparición de 1992, el equipo blanquiazul ha vivido todo tipo de situaciones en las dos últimas décadas. Pero todo fue más cambiante tras la llegada del jeque Al-Thani a la propiedad y la presidencia de la entidad. De luchar por no descender, el conjunto de Martiricos pasó a disputar de una forma brillante la Champions.

Tras superar un periodo negro en lo económico después de frenar su inversión el dueño, el Málaga comenzó a autofinanciarse con grandes dificultades. Y la parcela deportiva siempre se veía afectada por estas importantes alteraciones. Pero, poco a poco, en los dos últimos años se ha ido controlando la situación, aunque el club tuvo que desprenderse de gran parte de su patrimonio. Y ahora, después del espectacular aumento en los ingresos de televisión conseguidos por LaLiga, el club está a las puertas del saneamiento.

Y mientras tanto, los aficionados, aguantando. Disfrutando y divirtiéndose en los mejores momentos y soportando estoicamente en circunstancias casi dramáticas para la supervivencia de la entidad. Pero los seguidores nunca faltaron. Las tres campañas anteriores fueron de transición y muy complicadas para el público, ya que el objetivo siempre se centraba en salvar los muebles. Pero la cifra de abonados no bajaba excesivamente. Ahora, aunque la masa social podría y debería ser mucho más grande, la afición va camino de dar otra lección. El club ha rebajado los precios y ha vuelto a ser ambicioso, y los seguidores lo han detectado. Todo va a más. Excelente.