Diario Sur

PATIO DE BUTACAS

SIN GUIÓN

Un mal guión te garantiza una película ídem. Pero no tenerlo es la mejor fórmula para que el despropósito no tenga fin. El último ejemplo está en el cine Astoria, que está dando el espectáculo pese a que apagó la pantalla hace más de una década. Y aunque parezca que en su dislate solo somos espectadores sin butaca, estamos pagando la entrada. Y bien cara.

En plena museitis malagueña y bajo la premisa de la necesaria ampliación de la Casa Natal de Picasso, el cierre de los cines en 2004 planteó su recuperación con un uso cultural. Se llegó a hablar de la instalación allí de la escuela-teatro de Antonio Banderas y el propio Ayuntamiento coqueteó con su adquisición, pero con el ladrillazo cotizando al alza fue una promotora la que compró el edificio y planteó un proyecto de viviendas de lujo que en su planta baja incluía el caramelo de unas salas de exposiciones para la Fundación Picasso. Proyecto aprobado por el Ayuntamiento que, en realidad, se tiraba piedras contra el tejado de la Casona del Parque. La operación urbanística triplicó el precio del Astoria sobre papel y, entre burrocracia, dilaciones y pegas de la Junta de Andalucía a la tramitación, la fiebre del ladrillo derivó en gripe y todo lo planteado dejó de ser viable. Y en plena crisis, en 2010, el Consistorio tiró de chequera y soltó 21 millones de euros a la promotora, pese a que unos cuantos años antes lo podría haber adquirido a precio de cine y no de vivienda de lujo con vistas a la Alcazaba. Alguien tuvo buena vista y no fue el Ayuntamiento.

Casi seis años después de aquello, el Astoria sigue dando titulares de mala película. Y no porque aquellos veintitantos kilos pagados a escote por los malagueños fueran una desastrosa inversión, sino porque ese pastizal se gastó sin saber qué se quería hacer allí. Y hoy hasta se ha perdido la aspiración de su uso cultural inicial. Se ha propuesto como Auditorio de Málaga, pero desde la OFM han respondido que muchas gracias, pero prefieren un espacio más adecuado y amplio. La Gerencia de Urbanismo se abrazó al Colegio de Arquitectos para convocar un concurso de ideas. Pero los arquitectos han pedido el divorcio ya que el Ayuntamiento no tiene ni idea de lo que quiere. Y claro, cualquier propuesta puede parecer buena cuando no se tiene ninguna. Continuará...