OJO DE HALCÓN

EL CLUB DE LOS INVENTOS

En el diccionario de la RAE la palabra 'inventar' ofrece básicamente dos acepciones. De un lado, hallar o descubrir algo nuevo o no conocido; por otro, fingir hechos falsos o levantar embustes. El Málaga se ha convertido definitivamente en el club de los inventos. En el doble sentido. Todo el mundo dice bailar ahora al son de su presidente, porque la agenda la marca Abdullah Al-Thani (ese es el argumento, creíble o no) sin que nadie ose rechistar. Da igual no tener a un director general oficial -cuando lo mismo habrá que pedir árnica luego a Tebas y a LaLiga-, aunque sí lo haya de facto. Es el delegado, Carlos López, que antes coordinaba un operativo de seguridad de varios cientos de personas y tenía, según dicen los que trabajaron con él, todo el 'planning' en la cabeza, sin un solo papel. Da igual no saber quién es quién en el organigrama, qué funciones tiene realmente cada uno y hasta quién maneja cierta información o poder. Pero no da igual hacer un ridículo tan espantoso como el anuncio del fichaje de un entrenador sin desvelar su identidad -se ve que en La Rosaleda son más listos que en todos los clubes del mundo- y, lo que peor, dar nombres de candidatos a sabiendas de que se trata de engañar (esa misma tarde, por ejemplo, se filtró que era Quique Flores...) Igual sucede de un tiempo a esta parte con determinadas gestiones. Las burdas mentiras están a la orden del día: se da pábulo a rumores sobre futbolistas que realmente no interesan o sobre algunos que no son más que una cortina de humo cuando el objetivo real es otro. Que no olviden que la mentira tiene las patas muy cortas y al final siempre se descubre el pastel. Ahí está la renovación cara a la galería de Javi Gracia. El Málaga es una marca y conviene cuidarla.