Diario Sur

PATIO DE BUTACAS

LA MALDICIÓN DEL BECARIO

A la Orquesta Filarmónica de Málaga se la han desafinado algunas cuerdas. La partitura sonaba bien hasta que un agujero más negro que el traje de los conciertos reveló un déficit de 100.000 euros en las cuentas. Y como en cualquier institución pública, la orquesta cambió de disco y la música de Monteverdi o Pachelbel dejó paso a la de Bernard Herman en 'Psicosis' con ese cuchillo estridente que ha podado las actividades paralelas de la formación. Los recortes han dado la nota y los sacrificados han sido los doce violines, cuatro violas, tres violonchelos, dos contrabajos y dos clavecinistas de la Joven Orquesta Barroca de Andalucía, impulsada por la OFM, además del Concurso de Jóvenes Talentos. Desde la Filarmónica explican que se trata de una voladura controlada y que esperan volver a activarlas en 2017. Pero eso no quita que la palabra que se repite en ambas iniciativas mutiladas sea la misma: 'joven'. Ya vemos que la fórmula de los becarios de ciencias empujados a irse de España para investigar se repite en la cultura y en la música. Nuestra inversión en I+D+i sigue sotto voce.

Otra cosa es el origen de este déficit que, al menos, desde dentro de la OFM se veía venir. Las dos administraciones que sostiene la orquesta, el Ayuntamiento de Málaga y la Junta de Andalucía, prorrogaron sus presupuestos este año sin atender al coste de la vida y a la ley que ha obligado a la Filarmónica a subir sueldos un 1% y a reponer lo que quedaba por pagar de la paga extra de 2012. Y aquellos recortes trajeron estas cancelaciones. Las administraciones silbaron para otro lado como si la música no fuera con ellos, aunque bien es cierto que no ponen poco ya que suman una inversión de 4,4 millones de euros, del presupuesto total de 4,7 millones. El resto se ingresa por conciertos extraordinarios, mientras que el patrocinio es prácticamente nulo. Aquí tiene un capítulo en el que mejorar la OFM. Y mucho. Seguro que se puede conseguir algo más. Incluso en esta Málaga en la que los empresarios aspiran antes a ser directivo del Málaga que a 'tirar' un duro en cultura. Y de mientras, nuestros becarios obligados a marcharse con la música a otra parte. Eso sí, después triunfarán fuera y aquí los aplaudiremos a rabiar.