Diario Sur

PATIO DE BUTACAS

ACUARIO

Ya no hace falta peregrinar por la cartelera de espectáculos para ver si hay suerte y encontramos una obra para niños. Basta con ir al Cánovas, el templo que ha hecho del teatro infantil una cuestión de estado cultural. Su activa programación se une a la presencia intermitente, pero continuada de montajes para toda la familia en otros escenarios de la provincia. El teatro para niños ha dejado de ser el hermano pequeño de la dramaturgia para reivindicar su papel protagonista entre un público cada vez más amplio. Que no solo son los jóvenes, sino también los adultos que disfrutan acompañando a sus hijos. Y entre el hoy numeroso reparto de compañías que han alzado la voz desde el escenario destaca un nombre con historia, Acuario Teatro, que va camino de cumplir cuatro décadas y que un buen día de 1978 decidió que esa libertad de expresión estrenada con la Transición bien valía para quitarle la caspa y la ñoñería a la escasa producción infantil en España y, en concreto, en Málaga.

Entonces, el padre del inmortal personaje Peneque el Valiente, el titiritero Miguel Pino, recibió con entusiasmo la compañía de aquellos teatreros de Acuario, comandados por Diego Guzmán, que hoy sigue al frente de la compañía. Ha cambiado el bigote negro por la barba recortada y gris, y se ha bajado del escenario. Pero no se ha borrado de la batalla. Ahí sigue creando y adaptando obras, como ese 'Quijote' musical y cercano que, en este año cervantino, se ha convertido en el último montaje de su repertorio. Y algo de hidalguía, ingenio y empeño quijotesco tiene este grupo que no solo ha descubierto la magia del vivo y en directo a generaciones de espectadores -todavía más a los actuales, cada vez más expertos en lo virtual-, sino que también ha ejercido de escuela teatral de varias promociones de actores malagueños.

En su historia, Acuario ha superado crisis varias y trata de no sucumbir ante el último villano, el Iva cultural. Y el gran premio a su resistencia y entusiasmo no solo es el aplauso, sino haber visto cundir su ejemplo. Desde su llegada, las compañías infantiles se han multiplicado y han ido conquistando espacios. Hasta los políticos en campaña se han copiado y se someten ahora al público infantil. En 'prime time' y con algo de truco. Pero si lo quieren es disfrutar y ver teatro con corazón, vayan al Acuario.