Diario Sur

PATIO DE BUTACAS

DE LIBRO

La escena tuvo cierto toque a lo García Márquez. Un realismo mágico sin magia. Más bien, crónica de una muerte anunciada. Fue el pasado lunes cuando el librero José Antonio Ruiz entonaba un réquiem por Luces ante el coro de concejales de la Comisión de Cultura. Sus palabras fueron un impacto que solo se explican por la crisis, la competencia feroz de Internet y de las grandes cadenas, y una situación particular que afecta a la propia librería, sitiada por las obras del metro. Como un fuerte en el salvaje oeste, lleva meses resistiendo en esa zona de la Alameda que se ha convertido en un callejón sin salida. Y esta semana, Luces alzó la bandera blanca.

La situación parecería coyuntural si no fuera por la reciente desaparición de Libritos, ese local en el que tantos niños han echado los dientes literarios y en la que muchos volvimos a la infancia eligiendo títulos para regalar o disfrutando los sábados con los cuentacuentos de Díaz y Castillo Romero, más conocidos como 'Paki y Rafa', con la excusa de llevar a nuestros hijos. Y es que las librerías de siempre han sabido adaptarse a los tiempos y convertirse en auténticos centros culturales que los ha mantenido con vida. Hasta ahora.

Espoleados por el SOS de Luces, el PSOE presentaba una moción para crear una línea de ayudas con cargo al Instituto Municipal de la Vivienda (IML) para organizar actos en librerías. Una iniciativa que el PP aceptaba a regañadientes y que, al final, se quedaba en estudio a la espera de informes municipales de viabilidad. Estas ayudas existen a nivel estatal, pero que no suelen llegar a las librerías de provincias ya que se exige una programación anual de actos a los que solo pueden responder las grandes cadenas. La iniciativa municipal serviría para paliar ese déficit con unos comercios locales que son cultura con mayúsculas.

Lo paradójico es que el PSOE presentaba su moción sin haber consultado con los interesados, la Federación de Libreros de Andalucía, que se enteraba por los periódicos y que podría haber aportado alguna idea más a la iniciativa. Desde luego, nada que supere a que sea el IML el que ponga en marcha estas ayudas a las librerías. Hasta Ciudadanos votó a favor de que, el instituto que se encargó de dinamitar, pueda volver a ser algo más que un logotipo.