Diario Sur

PATIO DE BUTACAS

CAMBIO DE GUION

Hay nervios. Es normal. Todo cambio crea inestabilidad, miedo a lo desconocido y resistencia a los nuevos tiempos. Y si después de 19 años dedicados -para bien y para mal- al cine español, el Festival de Málaga anuncia que en su vigésimo cumpleaños hará realidad su plan de dar más protagonismo a las películas latinoamericanas, no es extraño que la polémica se desate. Lo evidente es que el festival busca un nuevo horizonte. Desde que se consolidó en sus primeras ediciones, el certamen arrastra un debate eterno: el nivel de las películas. Habitualmente es medio, con dos o tres cintas que destacan por encima del resto. Lo que hace que los detractores lo vean siempre insuficiente y los entusiastas argumenten, en plan futbolero, que el cine español es así. Nuestra producción tiene sus límites y la selección del festival lo demuestra cada año. ¿Cómo impulsarlo? El director, Juan Antonio Vigar, lo ha visto claro. Dando entrada al cine iberoamericano en la sección oficial. Pensando en la reciente edición, a mí se me ocurren cinco películas patrias que podríamos habernos ahorrado para meter un quinteto de buenas cintas latinas.

Lo que está haciendo el certamen no es muy diferente a la operación cine español que hizo hace unos años el internacional Festival de San Sebastián. Sin ir más lejos, el año pasado incluyó nueve películas españolas en su sección oficial, convirtiéndose en la práctica en un Festival de Málaga segunda parte. ¿Por qué no hacer lo mismo aquí, pero a la inversa, internacionalizando su competición de películas?

No obstante, esto último es una suposición ya que no sabemos exactamente como se va a organizar la nueva etapa latina y si afectará a la lucha por la Biznaga de Oro. El certamen, un ejemplo en transparencia los últimos años, se ha guardado la explicación para más adelante, lo que ha provocado todavía más preguntas y ninguna respuesta. El reciente balance de la última edición hubiera sido un buen momento para contar los planes y cortar los mensajes apocalípticos. Málaga seguirá siendo una fiesta del cine. Como la que se celebra hasta hoy en las salas con entradas a 2,90 euros. Gracias al festival tengo vistas las españolas, así que me las veré con el 'Capitán América'.