LA TRIBUNA

Un cambio de rumbo para La Concepción

En estos días se está hablando con profusión del estado de abandono del Jardín Botánico por las denuncias en la prensa suscitadas a raíz de la caída de un árbol centenario. La Asociación de Amigos de La Concepción es testigo presencial de este deterioro progresivo y por ello creemos necesario exponer nuestra percepción. En nuestros estatutos figura como fin primordial la colaboración en la promoción y funcionamiento de esta institución. Y eso hacemos. Se puede pensar que hemos estado inactivos ante la situación por la que atravesaba el Jardín, pero nada mas lejos de la realidad. Ha sido continua e insistente nuestra queja por la falta de cuidados y por la utilización del espacio para fiestas multitudinarias que, aunque en principio no parecían causar destrozos graves, han provocado un lento pero imparable deterioro en el estado de las plantaciones. Aunque nuestras reclamaciones se han llevado a cabo ante la Gerencia del Patronato Botánico y las distintas áreas de trabajo, llegando a presentar un escrito con recepción en el Registro General del Ayuntamiento del 20 agosto de 2014, casi siempre se han hecho de manera verbal y en ocasiones hemos reflejado el descontento en artículos de prensa. También hemos agradecido, para ser justos, la mejora del acceso peatonal el año pasado que hemos reclamado repetidas veces.

A la merma de recursos para el mantenimiento se ha unido el escaso desarrollo de la función que debe tener un jardín botánico: plantación y cuidado de colecciones botánicas, investigación y transferencia de técnicas de cultivo y utilización en jardinería , divulgación científica y de valores medioambientales. No debemos olvidar la vinculación histórica con la ciudad, ligada a la Málaga del siglo XIX, que lo convierte en nuestro caso en un monumento histórico que se debe preservar y gestionar como un museo vivo, con una especial sensibilidad institucional.

Las distintas carencias en el funcionamiento del Jardín han llevado también a un estado de desánimo a los propios trabajadores, desde jardineros a botánicos, cuyo trabajo no se veía apoyado suficientemente y por ello con resultados poco brillantes.

Creemos que ha faltado una idea clara de manejo de un BIC con las características de Jardín Botánico-Histórico. Los sucesivos gerentes que ha tenido el Jardín han aportado, con mayor o menor acierto y en la medida de los recursos con que contaban, su visión del funcionamiento, pero lo han hecho desde su óptica particular, sin seguir criterios generales, por la sencilla razón de que no existían.

Tampoco la acción del Patronato nos ha satisfecho, pues su labor ha sido casi siempre de tipo burocrático, con poca vinculación a los problemas cotidianos (algunos de sus miembros apenas conocían el Jardín a pesar de las reiteradas invitaciones a visitarlo por parte de nuestra asociación).

En el momento actual, el Patronato Botánico del que dependía el Jardín se ha extinguido, por los acuerdos de investidura en el Ayuntamiento, y pasa a incluirse en la gestión del Área de Medio Ambiente con lo que por una parte se eliminan algunos gastos y se pueden utilizar coyunturalmente recursos de esta área, pero por otra se diluye su gestión y a falta de un plan sirector el resultado puede ser, como poco, incierto.

Los responsables actuales han priorizado conseguir un aumento de visitantes y obtener ingresos por eventos particulares, que como se puede comprobar no han solucionado las carencias básicas. En medio de la polémica levantada estos días se propone acometer un plan urgente en el que equipos de poda y jardinería actúen para que el Jardín recupere algo de su esplendor, pero no sabemos si, pasada la urgencia mediática, se olvidará la necesidad de dar un cambio de rumbo a la gestión del Jardín.

Como se puede observar la culpa de la situación está bastante repartida, aunque se apunte como es lógico a los responsables directos. Incluso nosotros debemos ser más contundentes en las exigencias a la Administración.

Pensamos que se necesita optimizar los recursos para establecer los mínimos indispensables que se deben cumplir independientemente de quién esté al cargo de la Administración.

Puede ser que, si el gobierno municipal no puede, no sabe o no quiere gestionar el Jardín Botánico, se deba pensar en fórmulas de consorcio o fundación públicos que mantengan con garantías este Bien de Interés Cultural.

Demos gracias a la dombeya caída por despertar la conciencia sobre La Concepción y esperemos que si los brotes vivos que quedan en su tocón renacen sean indicadores del renacimiento del Jardín Botánico.