“El diseño industrial como patrimonio y poética de lo cotidiano” es la nueva muestra del Museo del Patrimonio Muniipal, que reúne 40 objetos fácilmente identificables como parte de nuestro pasado inmediato y nuestro presente, y que al mismo tiempo son piezas-clave de la evolución y desarrollo del diseño. El delegado municipal de Cultura, Miguel Briones, acompañado de la directora del Museo del Patrimonio Municipal, Teresa Sauret y los comisarios de la muestra Nuria Rodríguez y Sebastián García, inauguraron el miércoles la exposición, que puede visitarse hasta el próximo 21 de junio.
Se trata de una recopilación de elementos útiles de la vida cotidiana en la que la contundencia de la máquina eléctrica IBM, la delicadeza de las aceiteras de Rafal Maquina, el refinado esencialismo del Ipod, la exquisita rotundidez de la botella de agua Solán de Cabras, el dúctil racionalismo de Olivetti o la elegante estilización de la silla Toledo de Jorge Pensi, invitan a pensar cómo son y cómo el individuo se relaciona con las formas que constituyen su patrimonio más próximo. Los objetos seleccionados son fácilmente identificables como parte del pasado inmediato y de nuestro presente, y al mismo tiempo son piezas de la evolución y desarrollo del diseño.
Se ha prestado especial atención al sector de los ordenadores personales porque este año se cumple el 25 aniversario de la presentación del Macintosh de Apple: inicio de la revolución de la gráfica digital y del diseño aplicado a este tipo de objetos. Junto a ellos, las máquinas de escribir; y los dispositivos audiovisuales, en su progresivo proceso de miniaturización y portabilidad, protagonizan un interesante contraste con el sector de los recipientes de vidrio; ámbito en el que el diseño encuentra uno de sus medios de expresión más interesantes.
Otros objetos
Otros objetos incluidos en esta muestra enganchan con otras vertientes del diseño. Se ha querido rendir tributo a algunos objetos fundamentales de la construcción y desarrollo de la identidad del diseño español del último cuarto del siglo XX: como son los ceniceros Copenhage (1962) de A. Ricard, las aceiteras de Rafael Marquina (1961), la lámpara TMM (1961) de Miguel Milá o la lámpara Regina (1987) de Jorge Pensi.
Además, puesto que los objetos se inscriben en un determinado ambiente, se ha incluido una colección de textiles cedidos por Gastón y Daniela, cuyos diseños evocan y reconstruyen los contextos visuales en los que los objetos existieron y existen, y que también forman parte de las imágenes que perviven en nuestra memoria. Con esta muestra se quiere mirar las objetos que nos rodean de otra manera, tomando conciencia de la función del diseño. No se atiende a los objetos, sino al diseño de sus formas.