Como reza el popular dicho, del cerdo gustan hasta los andares, y en el lejano Oriente ya no tienen bastante con su propia –e inmensa– producción porcina. El incesante crecimiento de la demanda ha empujado a China a dejar de lado su tradición autárquica en lo que a la carne porcina se refiere y a mirar con buenos ojos las importaciones de este producto.
Después de años de negociaciones, el gobierno chino manifestó en 2007 su intención de autorizar la importación de jamón y demás productos porcinos españoles. Eso despertó la euforia del sector cárnico español, que vio en esta apertura de fronteras una oportunidad única para entrar en un mercado emergente que además es el mayor consumidor de cerdo del mundo.
Ahora, dos empresas malagueñas se encuentran entre las 85 que han aprobado el primer examen necesario para vender sus productos en el gigante asiático. En realidad, estas compañías todavía no cuentan con la autorización de las autoridades chinas, sino que han sido consideradas por el Ministerio de Sanidad y Consumo español como aptas atendiendo a los criterios del Departamento de Certificación y Acreditación de China. Ahora, este organismo puede incluso mandar a sus propios inspectores para evaluar las industrias y darles el sí definitivo.
Famadesa (Campanillas) y Prolongo-Faccsa (Estación de Cártama), ambas especializadas en cerdo blanco, han sido las únicas cárnicas de la provincia que han recibido ese primer visto bueno. Ahora esperan obtener la autorización definitiva para exportar sus productos a un país donde las posibilidades de negocio se multiplican exponencialmente.
Grandes expectativas
No en vano Federico Beltrán, propietario de Famadesa, afirma que su intención es vender en China hasta el 20% de su producción total. «Es un mercado emergente y se abren muchas posibilidades, pero lo que hace falta ahora es que todo se haga pronto», afirma.
Desde Prolongo-Faccsa, su máximo responsable, Ramón Soler, señala que se pretende exportar toda su gama de productos congelados en grandes cantidades. «Queremos vender un mínimo de mil contenedores anuales, cada uno de ellos con 25 toneladas», subraya Soler. En ambos casos, estos empresarios apuestan por dejar de lado en un primer momento el jamón y otros embutidos y centrarse más en productos como el tocino, el magro y las orejas. Francisco Requena, adjunto a la dirección de Prolongo, explica que lo que más se demanda en China son los denominados despojos, que sirven para elaborar un importante número de guisos habituales en la cocina asiática.
«El jamón hay que ir introduciéndolo poco a poco, ya que es producto que la verdad es que todavía no ha arrasado en los mercados internacionales», añade Requena. Ramón Soler resalta que su empresa lleva ya más de cuatro años tratando de introducirse en China, país del que que destaca que es «el mercado más grande del mundo». Tanto Prolongo como Famadesa tienen ya cierta experiencia en el país, ya que desde hace tiempo exportan sus productos a Hong-Kong, ciudad que se beneficia de un régimen jurídico diferente por su estatus de puerto franco.
La apertura al resto del mercado chino se traduciría en un crecimiento espectacular del negocio, según las primeras previsiones de Prolongo-Faccsa y Famadesa. Junto a las dos empresas malagueñas hay otras siete empresas andaluzas que han pasado el primer examen para exportar al gigante asiático, además de firmas españolas muy conocidas como Campofrío, El Pozo o Argal.
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