Hace 13.000 años, una de las múltiples especies que habitaban el planeta había evolucionado considerablemente, al punto de que ya no tenía en absoluto el aspecto de simio de sus orígenes. Se trata de nuestros antepasados que vivían en el Neolítico, un periodo de la prehistoria en el que los últimos cavernícolas cazadores se convirtieron en sedentarios y urbanitas gracias a un cambio tecnológico asociado a la aparición de la agricultura y de la ganadería y, posteriormente, de la escritura. Los detalles sobre este proceso podrán contemplarse en una carpa instalada en la Plaza de la Marina hasta el próximo martes 30 gracias a la exposición 'Neolítico. De nómadas a a sedentarios', que la Fundación La Caixa exhibirá por España durante los próximos cuatro años.
Esta muestra itinerante está tratada con mucho rigor científico y viene a ser la continuación de otra exhibición dedicada a nuestros ancestros, 'De mono a hombre', estrenada en 2002. Su comisario es Luis Batista, que ha contado con el asesoramiento de Eudald Carbonell, codirector del Proyecto Atapuerca. Tratada en forma de museo, presenta de manera didáctica la evolución cultural de nuestra especie en las zonas geográficas en las que se desarrolló el citado periodo, en concreto en territorios de Oriente Próximo y Medio considerados la 'Cuna de la civilización'.
Cinco apartados
Luis Reverter, secretario general de la Fundación La Caixa, que ayer asistió a la inauguración de la exposición junto al alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, explicó que esta instalación, que ha costado más de 24.000 euros, gira en torno a cinco áreas cronológicas.
Los últimos cazadores y recolectores que vivían en cuevas hace 13.000 y 11.000 años (el Mesolítico) se encargan de dar la bienvenida a los visitantes en una caverna de tamaño real que reproduce el yacimiento de al-Wad, en el monte Carmelo (Israel en la actualidad). De ahí se llega a una casa en Jericó (valle del Jordán), la primera ciudad con murallas que ha sido reconstruida de hace entre 11.000 y 10.000 años. En este periodo el hombre pasa de la recolección selectiva a la agricultura y comienza a hacerse sedentario.
En el tercer apartado se viaja a Oriente Medio, entre hace 10.000 y 9.000 años, donde apareció la verdadera ganadería. Se puede contemplar a escala reducida la vida cotidiana en una cabaña en el poblado de Jarmo. A continuación surge la cerámica (hace entre 9.000 y 6.000 años), que supuso la innovación tecnológica más importante del Neolítico. Y por último, la escritura (hace entre 6.000 y 5.000 años). En esta etapa se produjo una revolución urbana.