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La 27ª edición de este certamen ofrecerá doce espectáculos de sala, cuatro de calle y diversos encuentros y lecturas dramatizadas hasta el 14 de febrero
10.01.10 -

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Las marionetas gigantes de Le Caramantran abren en la calle el Festival de Teatro de Málaga
Los inmensos títeres han paseado por la plaza de la Constitución, calle Larios y calle Granada. / A. Salas
La animación callejera de las marionetas gigantes de Le Caramantran rompe hoy el hielo del XXVII Festival de Teatro de Málaga, un certamen que ofrecerá hasta el 14 de febrero doce espectáculos de sala, cuatro de calle y diversos encuentros y lecturas dramatizadas. 'Días de vino y rosas', con Silvia Abascal y Carmelo Gómez interpretando a la pareja que se autodestruye con el alcohol como protagonista, sube el telón del Cervantes el 11 y 12 de enero en un certamen que conjuga en poco más de un mes todo tipo de tendencias y estilos escénicos, desde la arriesgada y multidisciplinar actualización del Metrópolis de Lang facturada por Teatro Che y Moche hasta el Fedra de Mayorga con Ana Belén y Fran Perea en el reparto, pasando por la faceta de cantante de Hanna Schygulla, la adaptación de los relatos de Pirandello o los musicales. La vigésimo séptima edición del festival conserva el Teatro Cervantes como recinto principal y el Teatro Echegaray como sala para espectáculos de distinto formato y para las actividades paralelas.
La plaza de la Constitución, la calle Larios y la calle Granada serán hoy (12.00 y 14.00 h.) los ejes del paseo de los inmensos títeres de Le Caramantran, mezcla de nuestros gigantes y cabezudos y de las marionetas llevadas por varas. Sus sátiros, ogros, dromedarios o sabios chinos, acompañados por una fanfarria, nos contarán historias desde sus alturas. Las marionetas gigantes, de entre 4 y 5 metros, se presentan ante el público como seres casi reales que mueven la cabeza, los ojos, boca y brazos. Le Caramantran es una compañía francesa de teatro de calle especializada en espectáculos oníricos y poéticos y que utiliza sobre todo la marioneta gigante. Su fundador, Olivier Hagenloch, comenzó en París y después trabajó en Burkina Faso, de ahí el estilo africano de sus muñecos.
Días de vino y rosas
Y si el festival se abre el fin de semana a los paseantes, los espectadores de sala podrán asistir el lunes y el martes (11 y 12, 21.00 horas) en el Teatro Cervantes a la conversión de Carmelo Gómez y Silvia Abascal en dos fieras ebrias en Días de vino y rosas, una obra que se asoma al abismo. Los dos actores dan vida a Sandra y Luis, dos madrileños que se enamoran en el aeropuerto camino de Nueva York y que pronto se sumergen en una torrencial y destructiva pasión con el alcohol como amo que encadena. Días de vino y rosas es un tobogán de emociones en el que se muestra a la vez el poder del amor y su reverso, el descenso a los infiernos, la espiral de destrucción que atenaza a los bebedores compulsivos y a los que aman de manera enfermiza.
Guiados por el texto de David Serrano, que ha acercado al público español la adaptación que el irlandés Owen McCafferty hizo en 2005 sobre el original de J. P. Miller, Carmelo Gómez y Silvia Abascal bordan sus papeles y hacen que no añoremos las interpretaciones de Jack Lemmon y Lee Remick en la película homónima. Dirigida por Blake Edwards en 1962 con guión del propio Miller, que había escrito la obra como pieza para televisión, Días de vino y rosas ganó el Oscar a la mejor canción original (con melodía firmada por el gran Henry Mancini) y entró en el panteón de los grandes dramas cinematográficos.
Si en la película de Edwards la acción transcurría al final de los 50, Serrano y la directora Tamzin Townsend han situado el nudo argumental en la actualidad, con un personaje masculino que viaja a la Gran Manzana para encargarse de las relaciones públicas de un equipo de la NBA, y una protagonista que vuela allí para escapar con un año sabático de su trabajo de funcionaria. Durante el rápido flechazo, la boda y el nacimiento de un hijo, Luis empieza a arrastrar a la abstemia Sandra a los licores, que en esos momentos constituyen para ellos un elemento lúdico. Poco a poco, las borracheras conjuntas empiezan a deformar la relación, a convertir la dependencia amorosa en dependencia alcohólica, a destrozar sus vidas entre arrebatos de ira, reconciliaciones, propósitos de enmienda y nuevas recaídas en la adicción.
Con un Carmelo Gómez capaz de marcar con carácter los variados matices de su complejo personaje, que oscila entre el entusiasmo, el humor y el más terrible lado oscuro del hombre, una Silvia Abascal que se consolida como una actriz de empaque, y una puesta en escena al ritmo de Louis Armstrong, los Ramones o la célebre “New York, New York”, Días de vino y rosas es una victoria de un tipo de teatro basado en la conexión entre un brillante texto, unas soberbias interpretaciones y una dirección redonda.
Espectáculos
Tras Días de vino y rosas, el Teatro Cervantes acogerá desde el 15 hasta el 18 Fiebre del sábado noche, musical que hila la historia de Toni Manero a través de las canciones de los Bee Gees. Una de las citas más esperadas es la de la Fedra que Juan Mayorga reescribió con un pie en los antecedentes de Eurípides, Séneca y Racine, y que sostienen Ana Belén y el malagueño Fran Perea. Se representará del 22 al 24 de enero en el Cervantes, donde poco después se verán el Noviembre de David Mamet con Santiago Ramos como el corrupto presidente de los Estados Unidos (27 y 28) y la aclamada teatralización de los cuentos de madurez de Pirandello que dirige Natalia Menéndez con el nombre de Tantas voces (29 y 30).
Metrópolis es algo más que la recreación de la influyente película de Fritz Lang. El 7 de febrero, la compañía Teatro Che y Moche y el Grupo Enigma suben a las tablas un espectáculo multidisciplinar, totalizador y experimental. Y las últimas funciones en el Cervantes (11 al 13 de febrero) son las de Ser o no ser, versión española de la comedia de Lubitsch con la que Amparo Larrañaga, Diego Martín y José Luis Gil harán reír al público.
El Echegaray se convierte en esta edición en el segundo escenario del Festival y comienza su andadura con un vanguardista creador. Albert Vidal, “un pensador que se expresa teatralmente”, recorre (15 y 16 de enero) nuestra tradición oral y cantada en Historia de Juan, hijo de un oso. Bossas, rock, chanson, clásica y cabaret hilan el viaje desde la Alemania nazi hasta la actualidad de Mi vida. Una biografía musical (días 22 y 23), recital que nos brindará la oportunidad de escudriñar en la memoria de Hanna Schygulla, la musa de Fassbinder.
El segundo musical del certamen tiene sello malagueño. Do you love me? Un romance con mucho soul (29 y 30) confirma el talento de Laura Insausti y Javito Vela, que protagonizan y escriben un espectáculo lleno de música negra en el que están apoyados por el grupo Free Soul Band. Ya en febrero (5 y 6), The society, de los noruegos Jo Strømgren Kompani, nos permitirá valorar la vigencia del teatro independiente escandinavo con una pieza que oscila entre el humor, el absurdo y el horror a través de un lenguaje sin sentido y de una coreográfica puesta en escena. Y el cierre del certamen, también en el Echegaray, acerca las artes escénicas a los más pequeños. El jardín japonés, de los italianos Teatro di Piazza o d’Occasione (13 y 14) es un poético juego interactivo de colores y formas en el que los niños y sus padres construyen imágenes con su tacto.
Calle y actividades paralelas
Marionetas gigantes, bebés en cochecitos motorizados, hombrecillos verdes, y esculturas vivas forman la oferta de Invitados en casa, programa de acciones de calle que sacarán el Festival de Teatro de Málaga de los escenarios cerrados para mezclarlo con los paseantes. Los días 9 y 10 de enero, se pasearán las marionetas de Le Caramantran, los días 13 y 14 Bébé Charli se quitará el chupete para berrear y los personajes con máscaras de dibujos animados de Ecart enseñarán su danza extraña, y finalmente Johan Lorbeer se colgará de las paredes del CAC el 20 y el 21 de enero.
Las actividades paralelas del XXVII Festival de Teatro se completan con el ciclo Letras del Teatro, en el que colabora el Instituto Municipal del Libro y en el que distintos autores españoles charlarán ante el público especializado en el Echegaray, y dos Lecturas Dramáticas, con entrada libre en una actividad que ha tenido el apoyo de la Universidad de Málaga. Letras del Teatro presenta a Paco Mir (11 de enero), Antonio Álamo (19), Laia Ripoll (27) y Aurora Mateos (3 de febrero), dramaturga que comenzará el día siguiente las lecturas dramáticas (con su pieza La fornarina), y a quien seguirá Óscar Romero, que dirigirá el 11 de febrero la lectura de Días de guerra y locura en la vida de Matías Ortega Ruiz, de Julián Sesmero.
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