Zoido provoca otro tsunami 24 horas después de la reforma exprés de Interior

Pone al mando de Madrid al comisario de la operación de los falsos yihadistas de Navidad

MELCHOR SÁIZ-PARDO

madrid. Juan Ignacio Zoido vuelve a sacudir el Ministerio del Interior solo 24 horas después del terremoto que ha causado en la Policía Nacional y la Guardia Civil su decisión de reformar por sorpresa el organigrama de ambos cuerpos para suprimir las direcciones operativas, dando más poder a los directores políticos. Cuando todavía los mandos de las fuerzas de seguridad no había digerido la noticia de la revolución orgánica, Zoido aceptó ayer la propuesta del director general de la Policía, Germán López Iglesias, de recompensar a Germán Castiñeira con la Jefatura Superior de Madrid, uno de los puestos más destacados del cuerpo.

Castiñeira fue el comisario que dirigió el pasado diciembre la operación contra los falsos yihadistas del kalashnikov de Madrid, que acabó con la liberación de los dos arrestados semanas después y con una investigación por parte del juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz por la mala praxis de los agentes, dando a entender que habían forzado las pesquisas con el uso de confidentes, que habrían llegado, incluso, a inducir el supuesto delito.

El ahora máximo responsable de la Policía en toda la Comunidad de Madrid estaba ocupando este puesto de manera accidental después de que el anterior jefe superior, Alfonso Fernández Díez, se jubilara el pasado 28 de junio. El cargo, que es de libre de designación, tiene un complemento específico de 29.784 euros. Castiñeira era el mando responsable de la Brigada Provincial de Información que el 28 de diciembre detuvo a dos jóvenes en la periferia de Madrid, acusados de preparar un atentado inminente en la capital de España y de estar en tratos para comprar un kalashnikov a un traficante de armas. El propio Pedraz, en sus autos de entrada, aseguró tajante que los arrestados planeaban una masacre, aunque el propio juez fue desdiciéndose poco a poco de sus imputaciones, hasta dejar el libertad sin cargos a los detenidos el 25 de enero.

El nombramiento de Castiñeira fue una auténtica sorpresa, como lo había sido 24 horas antes la reforma exprés de Interior. Ni un solo alto responsable de la Policía o la Guardia Civil fue informado de la inminencia del Real Decreto. Incluso los números dos de la Policía y de la Guardia Civil desconocían que iban a ser fulminados.

Ayer, la inmensa mayoría de los sindicatos de la Policía y de las asociaciones de la Guardia Civil criticaron el «secretismo» y la «nocturnidad» de esta reforma en pleno verano, de la que no habían sido consultados.

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