«En Zaragoza nos llaman polacos y en Barcelona nos dicen que hablamos raro»

Los fayonenses no muestran dudas sobre su aragonesismo, pero a la vez están acostumbrados a su compleja identidad cultural, que los hace sentirse extraños tanto si viajan al este como si se desplazan hacia el oeste. «Yo no sé qué bicho raro soy, estoy partida», se ríe Mari Carmen Sabaté en la cocina del restaurante del Cámping Fayón. Y pasa a hacer un repaso de sus orígenes familiares: los dos abuelos, de Reus (Tarragona); la abuela materna, de Fayón, y la abuela paterna, de Graus, en Huesca. «A nosotros, en Zaragoza nos oyen hablando en catalán y nos llaman polacos, pero en Barcelona siempre nos dicen que nuestro catalán es muy raro. ¡Más respeto es lo que hace falta!», plantea. Estos días se está acordando mucho de su abuelo materno, que conoció la Franja cuando combatía en la Guerra Civil: «Él no sabía el castellano».

Muchos vecinos exponen reflexiones similares y árboles genealógicos igualmente mezclados. Montse Batiste es hija de una catalana de Montcada (Barcelona) y de un hombre de Fayón al que, mira por dónde, apodaban 'el Catalán'. Pero ella se ríe al preguntarle por las diferencias entre unos y otros: «Son muy complicados los catalanes -responde-. Los aragoneses somos tozudos, pero nada complicados».

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