El vicepresidente asume el control de la consulta pero las decisiones serán colegiadas

El jefe del Ejecutivo catalán crea además un núcleo duro desde donde se tomarán las decisiones de calado

C. REINO

barcelona. Además de la crisis de gobierno, Carles Puigdemont anunció ayer cambios organizativos en su equipo, en el que Oriol Junqueras pasa a coordinar el referéndum desde el área de procesos electorales, que hasta ahora controlaba Gobernación, cuya titular, Meritxell Borràs, está querellada por el fallido concurso de la compra de urnas.

Junqueras ya tenía asignada la organización del referéndum desde el mes de septiembre. Ahora dispondrá de las competencias para organizar la consulta, como es el caso de la adquisición de urnas. Desde esta posición, aunque las decisiones sean colegiadas, el líder de ERC no podrá seguir en la zona de confort en la que se encontraba y en la que mantenía un doble lenguaje sin apenas inmutarse: el más firme defensor de la ruptura, mientras conserva buenas relaciones con el Gobierno central.

Entre los cambios organizativos, destaca también la creación de un núcleo duro dentro del Gobierno, formado por el presidente, el vicepresidente y sus secretarios, cuya función será la coordinación de todo lo relativo a la consulta.

Aplauso anticapitalista

La CUP valoró con satisfacción los cambios acometidos por sus socios. Los anticapitalistas, que advierten de que su apoyo se truncará si no hay referéndum, se felicitaron por que Puigdemont haya apartado del Ejecutivo a los sectores más autonomistas vinculados a Mas. Los antisistema afirmaron además que la remodelación prueba que hasta la fecha no existía un gobierno comprometido al 100% con la consulta y, ya de paso, pidieron al PDeCAT que ponga orden también entre sus alcaldes.

Desde la oposición, Ciudadanos reclamó elecciones y que la ANC no siga ganando cuotas de poder y el líder PP, Xavier Albiol, acusó a los soberanistas de estar haciendo un «casting de mártires».

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