«La unidad de España no puede ser objeto de ninguna negociación»

El jefe del Gobierno, Mariano Rajoy, durante un momento de la entrevista con la agencia Efe ayer en La Moncloa. :: ángel díaz / efe

El presidente reclama a la Generalitat que renuncie a la ruptura unilateral y reivindica que el Gobierno sabe «cómo manejar esta situación» Mariano Rajoy Presidente del Gobierno

R. C. MADRID.

A cuatro días del pleno en el Parlamento catalán, Mariano Rajoy exigió ayer al presidente de Cataluña, Carles Puigdemont, que renuncie a la declaración unilateral de independencia para evitar «males mayores». Porque, en caso contrario, el Gobierno, asegura, es consciente de cómo tendrá que proceder. «Sé perfectamente lo que voy a hacer ante cualquier escenario y lo haré en el momento oportuno», advirtió ayer el jefe del Ejecutivo.

La última llamada del presidente se produjo en una entrevista concedida a la agencia EFE, en la que se mostró «absolutamente» convencido de que España puede retornar a la normalidad y en la que reclamó a los ciudadanos confianza en el Gobierno.

Para él, la mejor solución a la crisis catalana sería que quienes han desafiado el Estado de Derecho aceptaran volver a la legalidad. «Eso pasa por suprimir el proyecto de hacer una declaración unilateral de independencia y por cumplir, como hacen todos los ciudadanos, los preceptos legales. Eso es lo que puede evitar que se produzcan males mayores en el futuro y eso es lo que está pidiendo toda la sociedad», insistió Rajoy.

LAS FRASES «Escucharé a todos, pero la decisión me corresponde a mí. Sé que no es fácil pero tampoco lo fueron otras» «Tarde no vamos a llegar a ninguna parte porque no se va a producir la independencia» «Cumplir la ley es lo que puede evitar que se produzcan males mayores en el futuro»

Pero de no ser así, el presidente anticipa que no va a permitir «de ninguna de las maneras» la independencia de Cataluña, aunque por ahora se resiste a desvelar las medidas que podrían adoptarse la próxima semana en caso de ruptura unilateral y sobre las que admite que «hay opiniones para todos los gustos». «El Gobierno sabe cómo manejar esta situación», replicó Rajoy antes de pedir por ello tranquilidad.

En este sentido, aludió a la crisis económica en España para recordar que muchos le instaban en 2012 a pedir el rescate. «En aquel momento hice lo que creía que debía de hacer, y ahora, porque es mi obligación y porque para eso soy el presidente del Gobierno de España, haré lo que crea que deba de hacer, lo que crea que sea mejor para España y en el momento que me parezca más oportuno», zanjó. La responsabilidad, recuerda, es suya, más allá de las conversaciones que mantenga con los diferentes actores políticos. «Escucharé a todos -garantizó-, pero la decisión me corresponde a mí. Sé que no es fácil, pero también me correspondió en su día tomar otra que tampoco lo era».

Sobre la mesa está desde hace tiempo la posible aplicación del artículo 155 de la Constitución, que concede al Gobierno la capacidad de intervenir la autonomía catalana si sus instituciones atentan contra el interés general de España. Pero en la Moncloa llaman a no anticiparse. Por eso, Rajoy responde a las voces que advierten de que aplicar ese artículo una vez declarada la independencia puede ser tarde: «Tarde no vamos a llegar a ninguna parte porque no se va a producir la independencia de Cataluña».

Reconoce que el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, le pidió en su encuentro del pasado lunes activar de inmediato el artículo 155 para convocar elecciones en Cataluña, pero también apunta que otros le dijeron lo contrario y que él respeta todas las opiniones. «Yo espero que en el Gobierno acertemos -explicó-; creo que lo vamos a hacer y confío en tener el apoyo del partido del señor Rivera, del PSOE, de otras fuerzas políticas y del conjunto de la sociedad española».

En la misma entrevista rechazó censurar la actitud del PSOE o de Ciudadanos, porque, según sostiene, están de acuerdo en «lo esencial» ante la situación de Cataluña. Pero sí salió en defensa de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, después de que los socialistas hayan anunciado su reprobación. Un movimiento que el presidente ni considera «justo» ni cree que tenga ningún «sentido».

También se pronunció sobre la propuesta de Podemos de negociar un mediador para resolver el conflicto. Rajoy cree que «la unidad de España no es objeto de ninguna mediación ni de ninguna negociación» e insiste en que se trata simplemente de que todos cumplan la ley. «A partir de ahí ya viviríamos en una situación de normalidad. Podríamos hablar, podríamos dialogar, podríamos acordar en el Parlamento o fuera del Parlamento», tendió la mano el presidente.

El jefe del Ejecutivo acepta que un giro en los planteamientos de la Generalitat generaría un escenario diferente. Pero sobre si entonces estaría dispuesto a sentarse a hablar con Puigdemont, Rajoy incidió ayer en que el primer diálogo que debería abordar el presidente catalán es con los diputados del Parlamento autonómico y con los ciudadanos a los que ha «dividido».

El presidente aprovechó, además, para defender la «magnífica» intervención del Rey. Cree que hizo «lo que se espera de un jefe del Estado» y que mantuvo «cosas muy sensatas» con las que la mayoría de españoles se sintieron reconfortados.

También agradeció las declaraciones del exdirigente socialista Alfonso Guerra que, a su juicio, demuestran su lealtad a la Constitución, y concedió que el lehendakari, Iñigo Urkullu, desea «de buena fe» resolver la situación, aunque pueda discrepar de alguna de sus opiniones.

Asume también el presidente las diferentes posturas en torno a una reforma de la Constitución, y ante ellas, deja claro: «De lo que no soy partidario es de cambiar cromos».

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