El triunfo independentista añade incertidumbre a la legislatura española

Si el futuro Gobierno catalán mantiene la apuesta por la vía unilateral y vulnera la ley, el 155 se mantendrá y los presupuestos peligran

PAULA DE LAS HERAS MADRID.

El triunfo del independentismo en Cataluña tendrá un impacto evidente en el devenir de la política nacional. Tanto, que lo que ahora hagan Junts per Catalunya, Esquerra y la CUP, obligadas a forjar acuerdos para que haya Gobierno, puede determinar un fin anticipado de la legislatura. Si no hubiera un pacto de investidura y hubiera que repetir elecciones -algo que ahora parece difícil- las cosas se complican para el Ejecutivo del PP. Pero lo mismo ocurrirá si el próximo presidente de la Generalitat insiste en la proclamación unilateral de la independencia, y es probable que ese sea el precio que obliguen a pagar los anticapitalistas.

En ambos casos, Rajoy se vería obligado a mantener Cataluña intervenida, aunque podría tener que solicitar de nuevo al Senado autorización para aplicar el artículo 155 de la Constitución. Ante ese escenario, dificilmente el PNV se moverá de su negativa a negociar los Presupuestos Generales del Estado para 2018. La posición de los nacionalistas vascos en absoluto supondría una sentencia definitiva para el Ejecutivo del PP. Aún puede mantenerse un año en el machito con la prórroga de las cuentas públicas de este año. Lo que sí produciría un daño irreversible sería no tener apoyo suficiente para sacar adelante los presupuestos de 2019 y, si hubiera que repetir elecciones en mayo o junio, o si hubiera que mantener en vigor el 155, las cosas se le pondrían cuesta arriba a Rajoy por ímprobos que fueran los esfuerzos de negociación de su ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

Antes del verano hay que aprobar el techo de gasto y antes del 30 de septiembre habría que enviar al Congreso de los Diputados el proyecto del Gobierno. Así que, teniendo en cuenta los plazos máximos para concretar una investidura, todo lo que signifique verse abocados a prorrogar el control sobre la Generalitat, por parte de la Administración General del Estado, tendría consecuencias sobre la gobernabilidad del país. Y no es sólo lo que pase en el Gobierno central. Para el conjunto de las comunidades autónomas es fundamental que Cataluña vuelva a un escenario de cierta normalidad, porque sin un Gobierno que, como mínimo, posponga la consecución de la independencia hasta dentro de unos años, no habrá nuevo modelo de financiación autonómica. La reforma está pendiente desde 2014, muchas comunidades se encuentran en una situación complicada y, en pleno año preelectoral -las autonómicas y municipales tocan ya en mayo de 2019- los presidentes, tanto del PP como del PSOE, presionarán a Rajoy con todo lo que puedan.

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