Torrent viaja hoy a Bruselas para perfilar la investidura

Torrent se reunió ayer con la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en su despacho. :: marta pérez / efe/
Torrent se reunió ayer con la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en su despacho. :: marta pérez / efe

La Mesa del Parlament pospone su decisión sobre la fecha y formato de la investidura para evitar la impugnación previa del pleno

CRISTIAN REINO

barcelona. Un día después de firmar la propuesta de Carles Puigdemont como candidato para ser investido jefe del Ejecutivo catalán, el nuevo presidente del Parlament y el expresidente de la Generalitat se reunirán hoy en Bruselas para acabar de perfilar una investidura que está repleta de interrogantes y ni siquiera tiene fecha. Solo se sabe que la primera votación debe celebrarse como muy tarde el miércoles que viene. Pero lo que se desconoce, y es un elemento central, es cuántos diputados podrán participar y, sobre todo, si el candidato intervendrá de manera presencial o a distancia.

Torrent, que apela a su derecho a reunirse con Puigdemont y que el día de su proclamación anunció que defenderá los derechos de los 135 diputados del hemiciclo catalán, quiere conocer de primera mano el plan de gobierno del expresidente y sus planes para ser investido. Desde la oposición, sin embargo, criticaron el viaje y avanzaron que pedirán las cuentas para saber qué partidas se han utilizado para una reunión con un prófugo de la justicia, pero desde el entorno de Torrent se informó de que el presidente de la Cámara pagará el desplazamiento de su bolsillo. Torrent también mantendrá un encuentro con los cuatro exconsejeros que acompañan al exalcalde de Gerona, Meritxell Serret, Toni Comín, Lluís Puig y Clara Ponsatí.

En Junts per Catalunya, que ayer reunió al grupo parlamentario, no descartan ningún escenario para la investidura. «A Puigdemont le vemos capaz de cualquier cosa», afirmaron fuentes parlamentarias independentistas. Hasta ahora la opción que más puntos tenía era la investidura a distancia, ya sea telemática o a través de la delegación de la representación. Pero el exjefe del Ejecutivo catalán está dispuesto a esconder sus cartas hasta el último minuto y ayer dio un giro a lo que en el PP calificaron como su propio «reality show» o su particular juego del gato y el ratón. Si el lunes el expresidente desafiaba al Supremo con su viaje a Copenhague, ayer siguió con los quiebros al retirar la petición que había cursado a la Cámara catalana para poder delegar su voto el día de la investidura. Al reclamar que otro diputado pudiera votar por él, Puigdemont ya estaba anticipando que no podría asistir a la investidura, según señalaron fuentes parlamentarias, lo que dejaba en bandeja el recurso al Constitucional y el peligro de suspensión de la sesión de investidura. De ahí la marcha atrás, que abre la puerta a que el expresidente intente una elección in situ, aunque nadie alcanza a día de hoy a imaginar cómo podría materializarla.

El presidente de la Cámara pagará el desplazamiento de su bolsillo ante las críticas de la oposición

Los grupos independentistas, que tienen mayoría en la Mesa, también trasladaron un cierto cambio de guión a este órgano de la Cámara catalana, que ayer celebró su primera reunión ejecutiva y tenía sobre el tapete una decisión controvertida, dar validez o no a la petición de delegación de voto cursada por los cinco diputados que están en Bélgica (cuatro de ellos mantienen la reclamación). El informe de los letrados del Parlament concluyó que no es posible esa delegación para el supuesto de diputados que se encuentran en el extranjero por voluntad propia y, en este caso además, fugados de la justicia, por lo que la Mesa congeló la decisión para los próximos días.

En principio, mañana habrá una nueva reunión de la Mesa, aunque no se descarta que la decisión aplace hasta el día de la elección con el objetivo de evitar la impugnación y la consiguiente suspensión del Tribunal Constitucional, decisión que anularía la sesión de investidura. La mayoría independentista aplazó también el anuncio de la fecha del debate. Entre hoy y mañana podría haber novedades al respecto.

La CUP avisa

La decisión de los cuatro exconsejeros huidos a Bruselas de no retirar su petición de delegación de voto puede ser clave, pues el secesionismo tiene una mayoría muy justa de 70 diputados (dos más que la mayoría absoluta). Si Puigdemont no regresa, ya es uno menos. Pero si los tribunales tumban la delegación del voto, la suma secesionista caería a 65, siempre y cuando el juez del Supremo permita el voto a los dos diputados encarcelados (Oriol Junqueras, y Jordi Sánchez).

Con 65 votos, los exconsejeros en Bruselas deberían renunciar a sus escaño para garantizar la mayoría. Y puede que incluso Torrent se vea obligado a iniciar una nueva ronda de consultas, en este caso de manera exprés, pues el tiempo apremia de aquí al miércoles. Más aún tras el aviso a navegantes que hizo ayer la CUP por la falta de información sobre la investidura. El sábado los anticapitalistas decidirán en asamblea el sentido de su voto.

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