Torrent aplaza el pleno hasta que se pronuncie el Tribunal de Estrasburgo

Marta Rovira, sentada en su escaño antes de una sesión en el Parlament. :: Toni Albir / efe/
Marta Rovira, sentada en su escaño antes de una sesión en el Parlament. :: Toni Albir / efe

El abogado de Sànchez intentará que la justicia europea permita su investidura, aunque sería inútil si la CUP mantiene su veto

CRISTIAN REINO BARCELONA.

El presidente de la Cámara catalana, Roger Torrent, aplazó ayer el pleno para la elección de Jordi Sànchez como presidente de la Generalitat, fijado para el lunes. Tras reunirse con miembros de JxCat, Torrent tomó la decisión de posponer por segunda vez un pleno de investidura (ya lo hizo el 30 de enero con el de Puigdemont) a la espera de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos resuelva la petición de medidas cautelares que el abogado del expresidente de la ANC presentará el próximo lunes.

JxCat, que criticó la decisión de Torrent de aplazar la investidura de Puigdemont porque entendió que fue una medida adoptada de manera unilateral, afirmó ayer que en el caso de la de Sànchez sí está de acuerdo para «poder desarrollar la estrategia de Estrasburgo», según fuentes de la lista del expresidente. Los neoconvergentes, en cualquier caso, evitaron las reacciones públicas a la negativa del juez Pablo Llanera a autorizar que el dirigente pueda acudir al pleno de investidura, y será hoy Carles Puigdemont quien fijará la posición de los nacionalistas en un acto de partido. «Un juez no puede decidir quién es el presidente», afirmó ayer en una entrevista en 'El Punt-Avui' horas antes de saber la decisión del magistrado del Supremo. «¿Qué se ha creído Llarena?», remató.

Torrent aplazó el pleno después de que la defensa de Sànchez le confirmara que presentará una demanda en el Tribunal de Estrasburgo el próximo lunes 12 de marzo a las ocho de la mañana, ya que no pudo hacerlo ayer porque recibió la notificación oficial del Supremo cuando la oficina del tribunal europeo ya estaba cerrada. El abogado de Sànchez pedirá medidas cautelares para que el diputado nacionalista pueda acudir a la Cámara catalana, pues considera que se podría vulnerar su derecho a la participación política, en tanto que es un diputado electo y debe poder ser elegido presidente si así lo decide una mayoría.

La CUP cree que el acuerdo de JxCat y ERC para crear una república tiene «carencias importantes»

Orden del día

En principio, JxCat era partidaria de mantener convocado el pleno, al menos de manera formal, y cambiar el orden del día para aprobar una resolución de denuncia de la falta de democracia en el Estado español, pero tras el encuentro con Torrent los neoconvergentes cambiaron su postura. Junts per Catalunya buscaba aprobar un texto de repulsa, al menos para tratar de mitigar el impacto que tiene entre su parroquia la obligación de tener que acatar la decisión del juez Llarena. Una más, porque van cayendo las fichas de dominó. Primero fue Carles Puigdemont, ahora Jordi Sànchez y ya calienta en la banda Jordi Turull, el próximo candidato a la presidencia de la Generalitat, en cuanto Roger Torrent se decida a iniciar una nueva ronda de contactos.

Porque el recurso a Estrasburgo es muy difícil que prospere. Pero si lo hiciera, a día de hoy no serviría de nada en términos de investidura para los secesionistas, porque la CUP mantuvo ayer su veto al expresidente de la ANC. Los anticapitalistas valoraron el acuerdo suscrito entre neoconvergentes y republicanos, que se suponía se había adaptado para convencer a los cuperos, y concluyeron que no ven «diferencias de fondo» respecto al anterior documento consensuado por sus socios. «Tiene carencias importantes y decisivas en el ámbito de la materialización de la república y la concreción del proceso constituyente», afirmaron fuentes de la formación. Los antisistema, de momento, no tienen previsto convocar a sus órganos de decisión hasta el 17 de marzo, por lo que la posición de la CUP en una eventual investidura de Sànchez sería la abstención.

La CUP se resiste y las aguas bajan cada vez más revueltas entre las dos principales fuerzas del independentismo, que siguen haciendo diagnósticos divergentes sobre la situación política. Oriol Junqueras y Marta Rovira firmaron ayer una carta de manera conjunta en la que abogaron por ampliar la base soberanista, para hacerla más «solida y transversal». Hablaron de superar la «división de bloques», un día después de que JxCat y ERC presentaran su acuerdo de investidura Carles Puigdemont, por su lado, amenazó con elecciones. La semana pasado ya avisó que si el Estado no permitía la investidura de Jordi Sànchez habría nuevo adelanto electoral.

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