De la tarde de transistores 2.O en Sant Jaume a la fiesta en el Parc

Un grupo de jóvenes, en Sant Jaume. :: Juan Medina / reuters/
Un grupo de jóvenes, en Sant Jaume. :: Juan Medina / reuters

Las transmisiones en directo desde los móviles se convirtieron en el nexo de los 'salvadores de la República' con lo que estaba ocurriendo

MELCHOR SÁIZ-PARDO

Barcelona. 36 años y pico separan las dos imágenes, pero ambas tienen paralelismos y dan buena cuenta de los momentos históricos que se viven. La primera, aquel 23 de febrero de 1981, con miles de personas pegadas una noche entera a los transistores para saber cómo transcurría el golpe de Tejero y si el asalto al Congreso de los Diputados iba a cambiar la historia de la entonces joven democracia española. La segunda imagen fue ayer. También miles de personas, en este caso jóvenes independentistas en la plaza de Sant Jaume, viviendo otro momento histórico, también en corrillos, y pendientes de los transistores del siglo XXI, los móviles que transmitían en directo la comparecencia de Carles Puigdemont a solo unos metros de allí, en el interior de la Generalitat.

En 1981 no hubo gritos ni cánticos, solo suspiros de alivio cuando los transistores fueron informando que el golpe estaba condenado al fracaso. Ayer sí que hubo gritos. Bueno, sobre todo uno. «¡Independencia!». Fue la proclama cuando desde los móviles Puigdemont aseguró que no convocaría a las urnas. Luego, vinieron las dudas. Tampoco habló de declarar la república y los ánimos en la Plaza de Sant Jaume se volvieron a turbar, como ya pasó el 10 de octubre cuando la declaración de independencia apenas duró ocho segundos.

Dudas

El independetismo más militante reserva fuerzas para seguir movilizándose contra el 155

«¿Qué ha dicho? ¿Ha proclamado la República? ¿Sigue suspendida?», preguntó excitada Gloria, una estudiante de enfermería envuelta en una bandera republicana. Gloria y sus amigas ya se habían acercado a casa de una de ellas a coger unas esterillas y una tienda de campaña listas para acampar en Sant Jaume en vigilia en defensa de la república.

La respuesta a Gloria no fue inmediata. A diferencia de 1981, en este 2017 sí hay 'replay' y fue entonces cuando quedó más o menos claro que Puigdemont dejaba en manos del Parlament la declaración de la DUI.

«¡Pues al Parlament, al Parlament entonces, a defender la República Catalana allí!», fue el grito de los incansables estudiantes que desde las once de la mañana estaban defendiendo su república por toda la ciudad y trasladando su particular 'plaza Maidán' por toda Barcelona.

Y dicho y hecho. Eso sí, previo paso por algún supermecado para comprar unas cervezas. Al Parc de la Ciutadella, lo más cercano que se podía estar ayer de la cámara autonómica, a hacer una suerte de botellón reivindicativo con tintes de fiesta anticipada de la república. A las celebraciones-vigilia para que «Puigdemont no se volviera a arrepentir» no tardaron en sumarse otros colectivos para garantizar que la presión en la calle llegaba al interior del Parlament. Allí, ya con la caída de la noche, estuvieron numerosos militantes de los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR), antes conocidos como de defensa del referéndum. Y, cómo no, también activistas de ANC y Omnium, amén de Súmate (el colectivo independentista de los castellanos parlantes).

La movilización fue pacífica y casi festiva. Pero en los corrillos, en realidad, nadie dudaba de que la proclamación de la independencia, si llega hoy, no va a ser efectiva. «Ahora viene la parte dura. Esto apenas ha empezado. El 155 va a ser muy violento. Pero resistiremos. No hay marcha atrás. Hoy (por ayer) hemos pasado un punto de inflexión. Ha sido la crisis más grave del procés pero la hemos superado», se jactaba Miquel Arrese, otro de los líderes improvisados del campamento-vigilia en defensa del nuevo Estado.

La euforia de los primeros momentos fue desinflándose en el Parc de la Ciutadella, quizás fruto del cansancio de un día de emociones o quizás consecuencia de tantos días de tensión.

Saben además que hoy volverán a las inmediaciones del Parlament para la supuesta proclamación de la DUI y que, es muy probable, que este fin de semana vuelvan a salir a la calle para oponerse a las primeras medidas del 155.

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