Susana Díaz también planta a Sánchez en la Escuela de Buen Gobierno del PSOE

Solana, durante su intervención ayer en la Escuela de Buen Gobierno del PSOE. :: j. j. guillén / efe/
Solana, durante su intervención ayer en la Escuela de Buen Gobierno del PSOE. :: j. j. guillén / efe

El exsecretario general de la OTAN y exministro socialista, Javier Solana, afirma que no está contento con su partido

RAMÓN GORRIARÁN MADRID.

Era la última que faltaba y Susana Díaz también plantó a Pedro Sánchez en la Escuela de Buen Gobierno, un encuentro en el que el secretario general del PSOE pretendía que se visualizara que «la unidad (en el partido) está recompuesta». A tenor de las ausencias, el armisticio entre los socialistas está aún lejano. El enfrentamiento no es descarnado, como en las primarias del año pasado, pero persiste en su vertiente sibilina.

Sánchez anunció el pasado 20 de febrero que «todos» los exlíderes del partido estarían en estas jornadas que se celebran desde el jueves hasta mañana en Madrid. Citó, además, por su nombre a Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba. Al final, solo ha participado Zapatero en la jornada inaugural. González alegó un compromiso en Portugal y Rubalcaba, muy alejado de Sánchez, se excusó sin más. Estaban invitados también los barones territoriales a dar conferencias o participar en mesas redondas, pero Ximo Puig tampoco asistirá porque «es imposible» dejar Valencia en Fallas, y el asturiano Javier Fernández dejará su silla vacía porque no apreciaba espíritu unitario en las decisiones de Sánchez.

La presidenta de la Junta de Andalucía mantuvo el suspense hasta ayer mismo aunque su ausencia estaba casi cantada. Durante una visita a Jaén, anunció que no iría a Madrid porque tenía tareas en Andalucía. «Como más ayudo al PSOE es haciendo mi trabajo», comentó la gran derrotada por Sánchez en las primarias. «Ellos lo van a hacer bien en su escuela» y ese trabajo «nos va a servir a todos», apostilló.

Unidad verde

Una muestra más de que la unidad en el PSOE, por más que el secretario general y los miembros de la ejecutiva la pregonen, está verde. Los bandos formados en las primarias se mantienen, aunque los 'susanistas' hayan optado por el silencio ante el rumbo que Sánchez ha imprimido al partido. Solo la cercanía de las elecciones autonómicas ha propiciado que barones como el aragonés Javier Lambán o el castellano-manchego Emiliano García-Page estén presentes para evitar conflictos internos que en nada ayudarían a sus expectativas electorales.

La certeza de que la reclamada cohesión no existe la dio el propio Sánchez poco después de anunciar la Escuela de Buen Gobierno. La dirección del PSOE vetó la candidatura de Elena Valenciano a presidir el grupo socialista en el Parlamento Europeo, cargo para el que contaba con opciones. Un rechazo que se interpretó en el partido como un castigo a la que fue número dos de Rubalcaba y una represalia por su apoyo a Susana Díaz en las primarias.

Unas escaramuzas que evidencian el delicado momento interno que atraviesa el PSOE y así lo reconoció ayer sin paños calientes el exsecretario general de la OTAN y exministro, Javier Solana. «No estoy contento con mi partido», señaló durante su 'masterclass' 'Nuevo PSOE para una nueva Europa'. «Siento tristeza cuando miro a España y a mi partido», añadió el que fuera uno de los más estrechos colaboradores de González.

El exministro se mostró asimismo crítico con la introversión política de la dirección que encabeza Sánchez, más preocupada, a su juicio, por el control orgánico del partido que por lanzar propuestas ilusionantes para la sociedad.

Con todo, Solana, como hizo Zapatero en la jornada inaugural, hizo un llamamiento a la unidad. El PSOE, dijo, «tiene que estar unido, pensando en el futuro, comprometido con la sociedad en lo pequeño y en lo grande». De lo contrario, advirtió, acabará «dilapidando» su capital político.

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