El soberanismo amenaza con volver a llevar el conflicto a las calles

La ANC y la CUP planean nuevas huelgas generales si hay encarcelamiento de líderes secesionistas o si Rajoy aplica el 155

C. REINO BARCELONA

Después de una tregua de unos pocos días, el pleito catalán volverá a enconarse a partir de mañana, tanto si Mariano Rajoy decide pulsar el botón del artículo 155 de la Constitución y suspende alguna de las competencias de la Generalitat, como si la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela ordena prisión provisional para Jordi Cuixart (Ómnium), Jordi Sánchez (ANC) o Josep Lluís Trapero (mayor de los Mossos), llamados a declarar acusados de sedición por los hechos ocurridos frente a la Consejería de Economía el pasado 20 de septiembre.

Todo se concentrará en 24 horas: la respuesta de Puigdemont y la comparecencia en la Audiencia Nacional. La activación del 155 dependerá de lo que conteste el presidente de la Generalitat. Si afirma de manera taxativa que hubo declaración de independencia el martes pasado en en el pleno de la Cámara catalana, Rajoy tomará la decisión más arriesgada de su mandato.

El independentismo lleva semanas avisando que al presidente del Gobierno no le temblará el pulso, igual que el 1-O, por lo que las entidades encargadas de la sociedad civil están preparadas para reactivar la tensión social y llevar el conflicto político a las plazas, como en las últimas semanas. Siempre con la consigna de la no violencia y resistencia pacífica.

«Llamaremos a las movilizaciones en las calles» en defensa de los resultados del 1-O y de nuestra «dignidad como pueblo», avisaron ayer desde la CUP. La ANC y Ómnium llevan días abonando el terreno para repetir una nueva «huelga de país», como la del pasado 3 de octubre, amparada por la Generalitat, que dio facilidades a los funcionarios (pagándoles el sueldo como un día trabajado) para que se sumaran a los paros. Tuvo un seguimiento alto en el comercio y en la administración pública, pero no así en la gran industria.

Huelgas como la del 3-O «son instrumentos para presionar a los gobiernos que no respetan las decisiones mayoritarias» y son movilizaciones «que hacen reaccionar al mundo empresarial y a la comunidad internacional», según Cuixart. Si Rajoy interviene las instituciones de la Generalitat habrá «nuevos paros masivos», vaticinó la ANC.

Documentos internos del independentismo hablan de que para paralizar el país durante una semana, como propuso en su día Oriol Junqueras (cuando aún no era consejero de Economía), han previsto como necesarios un millón de voluntarios para oponer resistencia pasiva, entre otros lugares en el entorno de la Cámara catalana, junto al Palau de la Generalitat, en el aeropuerto de El Prat, en el puerto de Barcelona, en la frontera de la Jonquera con Francia o ante TV-3, entre otros puntos estratégicos.

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