Sesenta días para resolver la euroorden en un país que tipifica la rebelión

El Ministerio del Interior de Schleswig-Holstein afirma que la petición de la justicia española tiene prioridad respecto a una solicitud de asilo

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

La cena de Carles Puigdemont en la prisión de Neumünster, al sur de Kiel, debió de ser muy temprana y frugal. Dos rebanadas de pan negro, un poco de mantequilla y unas lonchas de queso y embutido. Una versión espartana del tradicional 'Abendbrot', la cena fría que se sirve en los hogares alemanes. A la espera de lo que decida hoy la justicia alemana, Puigdemont habrá sabido ya lo que es dormir entre rejas. Y habrá reflexionado sobre la posibilidad de continuar encerrado hasta su entrega a las autoridades españolas si sus abogados no consiguen convencer a los jueces germanos. Su caso ha sido asumido por la Fiscalía General del Estado de Schleswig-Holstein, el más septentrional de Alemania, y será la Audiencia Superior de la localidad de Schleswig, la más cercana al punto de la autopista donde fue detenido, la responsable de estudiar y decidir sobre su entrega a España.

En contra de Puigdemont juega el hecho de que el delito de rebelión es muy similar al que en Alemania está tipificado como de alta traición en los artículos 81,82 y 83 de su Código Penal. Este persigue a quien «intente con violencia o bajo la amenaza de violencia» poner en peligro la existencia de la República Federal o «cambiar el orden constitucional», también en casos de intento de secesión. Delitos para los que contempla penas de entre diez años y cadena perpetua en casos graves, y entre un año y diez para aquellos de menor gravedad. Tras proceder explicarle sus derechos, el tribunal encargado del caso dispondrá de 60 días para decidir si cumple la solicitud de la justicia española de entrega de Puigdemont y, en caso de concederla, de otros diez días mas para ejecutarla. No se puede descartar que los plazos se prorroguen 20 días más si los abogados del expresidente consiguen introducir recursos que retrasen la decisión del tribunal. El 85% de las OEDE tramitadas en Alemania acaban ejecutándose.

El precedente Ruiz Materos

Las autoridades alemanas han descartado de antemano, sin embargo, que una solicitud de asilo político por parte de Puigdemont en este país pudiera tener éxito. En primer lugar porque España es para Alemania un socio en la Unión de impecable solvencia democrática, pero también porque la justicia tiene otras prioridades. Un portavoz del Ministerio de Interior de Schleswig-Holstein explicó que si el líder independentista solicita asilo, este será «estudiado como cualquier otro por la Oficina Federal de Migración y Refugiados», pero subrayó seguidamente que «la persecución de delitos y la ejecución de una orden de detención europea tienen prioridad frente a una solicitud de asilo».

El 'caso Puigdemont' recuerda al del empresario Ruiz Mateos, que se refugió en Alemania en 1984 huyendo de la justicia tras estallar el escándalo Rumasa. Ruiz Mateos, que llegó también a solicitar asilo político, fue extraditado un año después tras pasar la mayor parte del tiempo encerrado en una prisión en la que se preciaba de ser un artista de la fregona.

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