El 'no' de Sánchez a Valenciano reabre la herida en el PSOE

Rubalcaba deja en el aire su participación en la Escuela de Gobierno que el líder socialista quiere celebrar en marzo con todos sus antecesores

PAULA DE LAS HERAS

Madrid. Pedro Sánchez acudió ayer a la televisión con la idea de colocar un mensaje: el PSOE vuelve a estar unido. «Doy una primicia -dijo satisfecho-, vamos a hacer una Escuela de Gobierno en el mes de marzo donde van a estar todos los exlíderes del PSOE». La idea, según dijo, es que durante cuatro días, aquellos que saben lo que estar en el Ejecutivo -Felipe González, Joaquín Almunia, José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba- compartan con los cuadros su experiencia para prepararles de cara al proximo año electoral. Pero fue más alla. «Yo diría que es una visualización de que, efectivamente, esa unidad está recompuesta», dijo.

Ni siquiera tuvo que acabar el día para evidenciar lo contario. No está claro que Felipe González, con el que Sánchez almorzó hace unos días para tratar de limar asperezas, vaya acudir a la cita. Conforme explicó el propio líder socialista en su entrevista en Antena 3, el exjefe del Ejecutivo ya le avisó de que tenía que ver si podía encajar el asunto en su agenda. Pero lo que en Ferraz daban por hecho es que podrían contar con Alfredo Pérez Rubalcaba. Y, según fuentes próximas al exsecretario general y exministro del Interior, eso no está tan claro.

Las renuencias de Rubalcaba, distanciado de Sánchez desde principios de 2016, tienen un porqué muy concreto: Elena Valenciano. El ex secretario general entiende que la decisión del líder socialista de «vetar» como presidenta del grupo de los socialdemócratas en el Parlamento Europeo a la que fuera su número dos en el PSOE es un ejercicio de venganza incompatible con el discurso de la reconciliación. Y no es el único, aunque muy pocos hayan osado a protestar en público, o en los órganos del partido, escamados como están tras el castigo sufrido a mano de los militantes en las pasadas primarias.

Sí rompió, aun así, el silencio la portavoz socialista en la Cámara baja también durante el mandato de Rubalcaba, Soraya Rodríguez. La diputada vallisoletana pidió ayer en la reunión del grupo parlamentario que se reconsidere la negativa a apoyar a Valenciano para que ocupe la plaza que dejará libre a partir del 4 de marzo el italiano Gianni Pitella (en dos listas a las elecciones de su país al Senado). Según fuentes del partido, la dirección ya ha comprometido, sin embargo, el apoyo al alemán Udo Bullman.

La actual portavoz parlamentaria, Margarita Robles, zanjó la cuestión alegando que «lo importante no son las personas sino el proyecto». Y eso es lo que escama a muchos, aunque nadie osara responder: que Sánchez considere que el proyecto socialdemócrata lo defiende mejor, dicen, un hombre de una formación que ha firmado un pacto de gobierno con la derecha de Angela Merkel que una mujer de su propia formación.

En Twitter, Mario Jiménez y Verónica Pérez, dos dirigentes próximos a Susana Díaz -que como los barones Ximo Puig y Javier Fernández no ha confirmado su asistencia al foro de la «unidad recompuesta»- también dejaron constancia de su posición con sendos mensajes de reconocimiento a Valenciano.

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