Sánchez reivindica el derecho de la izquierda a invocar el nombre de España

El líder del PSOE aprovecha su primer Comité Federal para marca distancias con el PP y afear a Podemos su postura en Cataluña

PAULA DE LAS HERAS MADRID.

«Una de las peores herencias del franquismo fue su intento arrebatar a la izquierda el derecho a invocar el nombre de España», dijo ayer Pedro Sánchez en el primer Comité Federal del PSOE desde que fue reelegido secretario general. Ahora pretende darle la vuelta a la tortilla. El líder de los socialistas no mencionó de manera expresa su apoyó a la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña, pero sí se esforzó en demostrar que su postura en la crisis territorial no implica giro ideológico alguno. Insistió que no hay nada de progresita en el secesionismo y marcó claras distancias con el PP.

Sánchez -que recuperó el liderazgo del PSOE en mayo de este año con un discurso tremendamente beligerante contra los populares y enormemente crítico con la decisión de la gestora de abstenerse para permitir la investidura de Mariano Rajoy- tenía cierta necesidad de dejar clara su postura. No para acallar a quienes fueron sus rivales orgánicos, no, sino para tranquilizar a quienes le dieron su apoyo y ahora pueden albergar cierta preocupación porque una parte de la ciudadanía les perciba demasiado cerca del Ejecutivo.

En su intervención ante la plana mayor del partido, el líder de los socialistas defendió que hay que despojar al nombre de España de esas «connotaciones, imágenes y símbolos» que lo asocian a un pensamiento coservador y defender con orgullo una España «radicalmente distinta al PP». «Las causas y las banderas por las que merece la pena luchar no se esconden detrás de símbolos ni cánticos que nos devuelven a un pasado de nacionalismo romántico -alegó-. Están en la lucha contra los recortes en educación y sanidad, a los que la derecha catalana se entregó con convicción ideológica».

También arremetió contra Podemos. «Hay otra izquierda que se creyó ese relato de que España es patrimonio de la derecha y sigue atrapado en ese laberinto, pero a esta izquierda de Gobierno jamás le van a arrebatar el derecho de invocar el nombre de nuestro país, el nombre de España», reiteró. «Triste izquierda la que acompaña en este viaje al secesionismo de las élites frente a la solidaridad de los pueblos».

La estrategia del líder socialista en la crisis catalana cuenta con el respaldo expreso de los pesos pesados de la formación. Hace unos meses habría sido difícil imaginarlo, pero la presidenta de la Junta de Andalucía y el resto de los presidentes autonómicos y secretarios regionales dejaron clara su satisfacción con el devenir de los acontecimientos.

Una anécdota refleja ese clima. Cuando Díaz entraba al Museo Arqueológico Regional de Alcalá de Henares, donde de manera excepcional se celebró el Comité Federal, una ciudadana se dirigió a ella en tono conminatorio. «¡Susana, pon orden!», le dijo. «Estamos ordenados, estamos ordenados...», respondió ella entre divertida y casi contrariada.

Resquemor balear

La presidenta andaluza venía de otro encuentro con Sánchez. Ayer, además del Comité Federal, también se reunió por primera vez en este mandato el Consejo de Política Federal, compuesto por los líderes territoriales del partido, y la cita demostró que el sector crítico está tranquilo. Fue la presidenta balear, Francina Armengol -que apoyó al hoy secretario general durante la pasada batalla interna- la que sin embargo dejó entrever algún resquemor.

Armengol gobierna gracias al apoyo de Podemos y los nacionalistas de Més, y el apoyo al artículo 155 le ha puesto en algún aprieto. Así que, probablemente, recibió con más satisfacción que el resto la avalancha de reproches de Sánchez contra Rajoy, al que llegó a acusar de estar dejando a España «un legado de cenizas».

El secretario general del PSOE dejó claro una vez más que, tras el 21 de diciembre, los socialistas no buscarán un pacto con PP y Ciudadanos sino un acuerdo transversal. Tanto él como el líder del PSC, Miquel Iceta, defienden que es la única manera de diluir el secesionismo y dar paso a la «concordia». «Mantenemos este compromiso -afirmó-, queremos unir a la izquierda porque en España hay una gran mayoría social progresista que solo gobierna cuando se une en torno a las siglas de este partido centenario».

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