Sánchez quiere que Rajoy limite la aplicación del 155 a la convocatoria de elecciones

Los Reyes, la princesa de Asturias, la infanta Sofía y Rajoy saludan a las autoridades presentes en el desfile militar de ayer. / Alberto Ferreras

El Gobierno también quiere una intervención «mínima», aunque confía en que Puigdemont diga que no hubo ruptura para dar marcha atrás

RAMÓN GORRIARÁN MADRID.

Pedro Sánchez está convencido de que Mariano Rajoy no quiere aplicar el artículo 155 de la Constituición para intervenir las competencias de la Generalitat de Cataluña, aunque lo hará si la respuesta de Carles Puigdemont a su requerimiento es que sí declaró la independencia. En ese caso, confía en llegar a un acuerdo con el presidente del Gobierno para limitar la intervención a la convocatoria de elecciones autonómicas. Un planteamiento que suena bien en la Moncloa, donde también se inclinan por una «mínima» injerencia.

El secretario general del PSOE considera que el recurso a ese mecanismo constitucional no puede conducir a una intervención total de la Generalitat, tiene que ser «algo» que sirva para «recuperar y reconstruir el autogobierno». Rajoy, explicó, ya conoce su postura sobre el alcance que debería tener la aplicación del 155 y espera que «lo tenga en cuenta». Fuentes socialistas precisaron que Sánchez se refería a una convocatoria electoral previa disolución del Parlamento catalán. Un paso que Puigdemont se niega a dar aunque ha estado entre los escenarios que han barajado los independentistas en los últimos días.

El líder socialista apuntó en una entrevista en la cadena Ser que «nadie, salvo (Albert) Rivera y parece que Puigdemont», desea activar ese artículo de la Constitución porque es «una página en blanco» sin instrucciones de uso y de imprevisibles consecuencias políticas y jurídicas. Una reflexión similar a la que hizo esta misma semana la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, quien dijo que el 155 se ha «estudiado muy poco» en estos 39 años de vigencia de la Constitución y su puesta en marcha puede «suponer muchas cosas».

Sánchez considera que unas nuevas elecciones devolverían la normalidad política a Cataluña. Una tesis en la que por una vez coincide con el líder de Ciudadanos, que lleva semanas con su reclamación de activar el 155 para convocar elecciones encima de la mesa. Pero esta salida, advierten los expertos electorales, encierra el peligro de que haya un cambio en la correlación de fuerzas en Cataluña pero a favor del independentismo, que puede verse reforzado por la respuesta del Gobierno y que esgrimirá, como ya ha hecho el presidente de la Generalitat, que ante su oferta de «diálogo» la respuesta ha sido la intervención competencial. Un mensaje que a buen seguro calará en sectores de la sociedad catalana.

Ambigüedad y diálogo

Por eso el líder de la oposición considera que la mejor solución sería que Puigdemont responda al requerimiento de Rajoy que no hubo proclamación de independencia en el Parlamento de Cataluña. Sánchez, no obstante, se mostró escéptico y apostó por una contestación «ambigüa». Una confesión de que el pasado martes no pasó nada salvo una exposiciónde intenciones de la ruptura con España tendría un alto coste político para el presidente catalán y los líderes independentistas, pero, según el líder socialista, «abriría el diálogo» con el Gobierno de Mariano Rajoy para desencallar la situación.

Fuentes del Ejecutivo son de la misma opinión y apuntaron ayer que si el presidente de la Generalitat responde el lunes que no hubo una declaración de secesión en el pleno del Parlamento catalán del pasado martes habría «un escenario nuevo y se volvería a la casilla anterior al pleno folclórico del 6 y 7 de septiembre», en el que la Cámara aprobó las leyes del referéndum y de transitoriedad jurídica hacia la república catalana. Pero a estas alturas, «la pelota está en el tejado de Puigdemont», señalaron estas mismas fuentes cercanas a Rajoy y que confían en que no será necesario llevar el 155 a sus últimas consecuencias.

El Gobierno y los socialistas también exteriorizaron su satisfacción por la inédita sintonía de sus líderes ante el conflicto de Cataluña después de meses de distanciamiento y desconfianza. «Ante una crisis de Estado, dos políticos muy distintos hemos dejado a un lado nuestras discrepancias, hemos hablado mucho”, reconoció Sánchez. «El acuerdo con el PSOE traslada una imagen de estabilidad institucional», apostillaron fuertes próximas al presidente del Gobierno. Un pacto que no tiene plasmación escrita, pero que ha servido para que el presidente del Gobierno y el líder de la oposición defiendan la misma postura ante la crisis independentista y que hayan abierto la puerta a la reforma de la Constitución.

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