Sánchez plantea una reforma territorial para hacer frente al desafío secesionista

Pedro Sánchez, tras su comparecencia de ayer en la sede federal del PSOE. :: e. naranjo / efe/
Pedro Sánchez, tras su comparecencia de ayer en la sede federal del PSOE. :: e. naranjo / efe

El líder del PSOE aplaza la modificación constitucional y propone crear una comisión en el Congreso que revise el Estado de las Autonomías

RAMÓN GORRIARÁN MADRID.

La anunciada propuesta del PSOE para afrontar el reto secesionista en Cataluña se resume en la creación de una comisión de estudio en el Congreso para «el diálogo, evaluación y modernización» del Estado de las Autonomías. Pedro Sánchez presentó ayer la iniciativa con la esperanza de que de esos trabajos saldrán respuestas para la enconada situación catalana. El líder socialista invitó a todas las fuerzas, desde el PP hasta los independentistas, a que participen en ese foro parlamentario.

El PSOE registrará este jueves su propuesta en la Cámara, pero Sánchez habló ayer mismo con Mariano Rajoy para detallarle los pormenores de su oferta. El presidente, según fuentes socialistas, acogió de forma positiva la idea y dejó la puerta abierta a la incorporación del PP a la comisión.

El líder socialista señaló que, en aras del consenso, está dispuesto a aplazar la creación del comité hasta después del 1 de octubre si Rajoy así se lo plantea. Soraya Sáenz de Santamaría había anticipado poco antes que el Gobierno no quiere embarcarse ahora nuevas iniciativas políticas referidas a Cataluña. «Este mes -dijo la vicepresidenta- nos tenemos que centrar en lo que nos tenemos que centrar» y a partir del 2 de octubre se podrá hablar «de muchas cosas».

La idea de los socialistas es abordar una revisión a fondo del modelo territorial surgido a partir de la aprobación de los diferentes estatutos. «Hay que reconstruir la unión entre todos los pueblos de España», explicó el secretario general del primer partido de la oposición. Una unidad que, según el PSOE, tiene que reconocer las singularidades territoriales, pero sin poner por ahora «nombres y apellidos».

Esta comisión, si llega a constituirse, será la primera plasmación práctica de la plurinacionalidad de España que los socialistas abrazaron en su congreso federal del pasado junio. Un planteamiento que todavía encuentra bastante contestación interna, aunque Sánchez y su equipo están decididos a que sea una de las señas de identidad del PSOE.

El solo hecho de que se constituya el grupo de trabajo en el Congreso con todas los grupos sería, en opinión del secretario general socialista, un éxito porque supondría «el primer gran acuerdo, aunque sea instrumental, para desbloquear» la crisis catalana. Pero se mostró realista y, aunque dice que ve «mimbres», Sánchez sabe que las posibilidades de sobrevivir de su propuesta son limitadas por las reticencias de unos a hablar con los independentistas de cuestiones territoriales y por el maximalismo secesionista, que da por liquidada la etapa autonómica. Esquerra anunció ayer mismo que no participarán en la comisión, aunque el PDeCAT mostró su disponibilidad a sentarse.

Su consuelo si fracasa es que al menos lo habrá intentado, «mucho más de lo que han hecho otros partidos en estos años», una clara andanada a Rajoy y al PP, a los que el secretario general del PSOE afea siempre que puede el inmovilismo que, a su juicio, ha practicado.

La propuesta es lo que Sánchez entiende por hacer política y no fiar solo a la estrategia jurídica la solución de la crisis catalana. La solución, añadió, vendrá del «diálogo» no de las «amenazas». Pero más allá de estos reproches, garantizó que los socialistas estarán «unidos» al Gobierno en la defensa de la legalidad ante el desafío independentista. «Sin ley no hay salida, pero sin diálogo, tampoco», resumió.

Idea complementaria

El paso anunciado por el secretario general del PSOE relega sus planes de crear este mes una subcomisión para la reforma de la Constitución. Aunque, aseguró, no supone una renuncia porque la reforma territorial es «complementaria y compatible» con la de la Carta Magna, que es un proyecto de más recorrido y no se limita a la cuestión territorial.

La realidad es que, aparte del problema técnico de abrir otra subcomisión en la Comisión Constitucional cuando ya está completo el cupo en esta legislatura para crear estos subgrupos, los socialistas han comprobado que solo Podemos es un entusiasta de la idea pero para ir mucho más allá de sus planteamientos. Sánchez, no obstante, confió sin mucha esperanza en que los trabajos para modificar la Carta Magna comiencen en este cuatrienio.

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