Sánchez pacta con Rajoy la reforma de la Constitución a cambio de su apoyo al 155

Sánchez informa de su acuerdo con Rajoy para la reforma constitucional tras la reunión de la ejecutiva del PSOE de ayer. :: jaime garcía/
Sánchez informa de su acuerdo con Rajoy para la reforma constitucional tras la reunión de la ejecutiva del PSOE de ayer. :: jaime garcía

El líder del PSOE precisa que el debate para la «actualización» de la Carta Magna empezará dentro de seis meses en el Congreso

RAMÓN GORRIARÁN MADRID.

El apoyo del PSOE al Gobierno en la crisis catalana tenía un precio político, la reforma de la Constitución. Pedro Sánchez escenificó ayer su respaldo firme a la aplicación del artículo 155 de la Constitución y anunció que ha llegado a un acuerdo con Mariano Rajoy para abrir el debate parlamentario sobre los cambios en la Carta Magna dentro de seis meses. El presidente del Gobierno confirmó horas después en el Congreso que lo que era un tabú, ya no lo era: «Se puede hablar sobre la reforma de la Constitución. Todas y cada una de sus determinaciones, incluidos sus preceptos más esenciales, pueden ser modificadas».

El apoyo del PSOE al Gobierno en la crisis catalana ha ganado firmeza a medida que Rajoy y Sánchez acercaban posturas sobre la reforma constitucional. El líder socialista ha pasado de reclamar hace nueve días al presidente del Gobierno una «negociación inmediata» con Carles Puigdemont a apoyar ayer «las medidas constitucionales que decida» el jefe del Ejecutivo. Entre medias, ambos han mantenido, según dijo Sánchez, «muchas conversaciones, la mayoría en privado». La última este martes en la Moncloa tras la confusa declaración de independencia con suspensión incorporada que anunció el presidente de la Generalitat.

El entendimiento llegó al punto de que Rajoy y Sánchez se repartieron los papeles. El primero anunció la activación del artículo 155 con el requerimiento enviado al presidente catalán, y el segundo informó de la reforma de la Constitución. Ambos avalaron la iniciativa del otro. Ante tal sintonía, Podemos reaccionó con despecho y dio por finiquitado al «nuevo PSOE».

El líder socialista invita a los independentistas a sumarse para debatir el referéndum pactado El presidente reconoce ahora que la Carta Magna «no es perpetua y puede ser modificada»

Sánchez precisó que su respaldo a la intervención de las competencias de la Generalitat no es ciego y Rajoy conoce su «interpretación» (que no explicó) del artículo 155, pero la complicidad fue evidente. «Es importante y urgente», según el líder del PSOE, requerir a Puigdemont que «aclare negro sobre blanco lo que aconteció en el Parlament» en una «ceremonia del absurdo», y por eso «acompañamos al presidente del Gobierno» para «sacar del pantano en el que ha metido Puigdemont a la política catalana».

Sentada esa postura, el secretario general de los socialistas precisó que el acuerdo con Rajoy incluye «la inmediata» reunión, sugirió «la próxima semana», de la comisión de estudio sobre el modelo territorial que ha propuesto su partido. Ese grupo elaborará en seis meses un informe con «las virtudes y fallos» del Estado de las Autonomías; de ahí el debate pasaría a la Comisión Constitucional del Congreso. El presidente del Gobierno no entró a ese nivel de detalle, pero confirmó que el PP estará en ese debate porque la Constitución «dista mucho de ser una ley perpetua y puede ser modificada».

Abrir el melón

Rajoy mostró así su disposición a abrir el melón constitucional, que hasta hace unos días era un melón acorazado para los populares. El presidente del Gobierno y el PP se han resistido siempre a encarar la reforma de la Carta Magna. Cuando estaban en la oposición se negaron a secundar la propuesta que hizo el socialista José Luis Rodríguez Zapatero en su primera legislatura. Tampoco encontraron eco en la Moncloa las propuestas que hizo el PSOE de Alfredo Pérez Rubalcaba en 2013. No corrieron mejor suerte las invitaciones de Pedro Sánchez en el mismo sentido. La respuesta de Rajoy y su partido siempre fue la misma: no hay consenso suficiente y no hay un proyecto claro de qué se quiere cambiar.

Unas premisas que ahora no han cambiado porque el consenso de hoy es el mismo que ayer y la propuesta de una estructura federal de España la defendía el PSOE antes y ahora. Solo se ha modificado la posición de Rajoy, acuciado por la necesidad de amalgamar un frente firme ante el desafío soberanista en Cataluña, y en el que los socialistas son una pieza fundamental.

Sánchez emplazó a todas las fuerzas, incluidos los nacionalistas o independentistas, a sumarse a la tarea y que en ese marco propongan una vía legal para celebrar un referéndum pactado que hoy no tiene cabida en el ordenamiento legal. Adelantó que su partido se negará a incluir esa disposición porque en su ánimo está «abordar cómo Cataluña se queda en España, no cómo Cataluña se va de España». También invitó a Puigdemont a que acuda a la comisión de estudio sobre el modelo territorial porque si de verdad quiere «una mediación, el Congreso es el perfecto mediador».

En el PSOE, de todas maneras, no se hacen demasiadas ilusiones sobre el futuro de la reforma constitucional ya que consideran que Rajoy ha dado su visto bueno por necesidad, no por convicción. Generar un consenso en torno a la modificación de la Carta Magna, como se logró en 1977 y 1978 durante su elaboración, puede ser tarea imposible. Pero para Sánchez ese es un asunto menor, lo importante, según dijo, es abrir el debate. Los socialistas hablaban hoy de «día histórico», y el líder del PSOE recurrió al tono solemne de las grandes ocasiones para anunciar que «ha llegado la hora de la reforma constitucional en nuestro país». Pero nadie se atreve a decir qué recorrido tendrá la iniciativa si mengua la crisis catalana.

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