Sánchez se moviliza para evitar grietas internas por la financiación autonómica

Los barones piden aumentar la presión sobre el Gobierno y evitar agravios tras la aprobación del Cupo vasco por la vía rápida

PAULA DE LAS HERAS MADRID.

No es un problema nuevo. Las comunidades autónomas del PSOE llevan años clamando por la reforma del sistema de financiación autonómica. Debía haber sido abordada en 2014 pero la falta de recursos, en plena crisis, llevó al Gobierno a imponer una prórroga. Ahora los socialistas reprochan que el Ejecutivo haya incumplido su promesa de afrontarlo este año y subrayan el agravio comparativo que supone la aprobación de las nuevas leyes del Concierto y el Cupo vasco, mientras los demás siguen esperando.

Ningún socialista critica (al menos en público) la existencia de la diferencia vasca, aunque algunos, como el asturiano Javier Fernández, expresen sus dudas sobre lo justo de la cuantía aportada. Tampoco nadie se ha planteado en ningún momento conminar a los diputados de su territorio a votar en contra del Cupo en el pleno de hoy. Pero eso no significa que Pedro Sánchez no tenga un problema. Porque lo que algunos barones sí lamentan es que no haya ejercido mayor presión sobre el Ejecutivo para sacarles de una situación que, en algunos casos, como el de la Comunidad Valenciana, es de auténtica asfixia financiera.

En Ferraz insisten en que a ellos también les habría encantado que la tramitación del Cupo -a la que el Ejecutivo se comprometió con el PNV durante la negociación de los Presupuestos Generales del Estado de este año- transcurriera de forma paralela a la reforma del sistema de financiación del régimen general, como anteayer apuntó en Bruselas la presidenta andaluza, Susana Díaz. «Hemos exigido que lleve a cabo desde hace meses pero hasta donde yo sé -argumenta un secretario general cercano a Sánchez- quien gobierna es el PP, y no precisamente por responsabilidad de la actual dirección».

En Andalucía y en la Comunidad Valenciana entienden, en cambio, que había un resorte que no se ha utilizado. El martes, el pleno de la Cámara baja aprobó el acuerdo de tramitación directa en lectura única del Concierto y la ley del Cupo para el quinquenio 2017-2021. «Se podría haber supeditado el apoyo a ese procedimiento de urgencia a un compromiso firme del Gobierno con la reforma. Porque a los demás -apunta un dirigente territorial- se nos deja a los pies de los caballos».

El líder de los socialistas ya trató de atajar malestares el pasado lunes cuando decidió celebrar una reunión conjunta de su ejecutiva y la ejecutiva valenciana. Fue un guiño claro porque la comunidad gobernada por Ximo Puig es la que peor financiación efectiva tiene por habitante. Además, Compromís, socio del gobierno autonómico, es enormemente beligerante con esta cuestión y ya ha anunciado su voto en contra de las leyes vascas.

Ronda de llamadas

En ese encuentro de las cúpulas socialistas, se aprobó una resolución que instaba al Gobierno de Mariano Rajoy a presentar antes de fin de año su propuesta definitiva. El temor a que el gesto no fuera suficiente llevo a Sánchez, no obstante, a levantar ayer el teléfono y llamar uno por uno a los líderes de todas las federaciones del partido para asegurarles que dará a esta cuestión la relevancia que merece. Con todo, la mayoría admite que más allá del pataleo quedan ya pocos instrumentos para forzar al Ejecutivo a moverse al ritmo que los socialistas marquen.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, sigue intentando utilizar la financiación como moneda de cambio para la aprobación de los Presupuestos. Volvió a hacerlo ayer en comisión parlamentaria. Pero ese es un precio que Sánchez no está dispuesto a pagar y ni siquiera los barones que podrían ser menos reticentes a un intercambio de esa naturaleza creen que tenga sentido. «La clave de la aprobación urgente del Cupo es que el PNV apuntale las cuentas de 2018 y si eso ocurre no habrá elecciones, que es lo que a Pedro le interesa», dice un barón.

El Gobierno, que también tiene que lidiar con las presiones de las comunidades gestionadas por el PP, se ha comprometido a presentar este mismo mes una propuesta, pero el principal partido de la oposición no se fía de su palabra. Hace ya casi cuatro meses que la comisión de expertos creada al efecto publicó sus conclusiones y Hacienda, se lamentan, no ha puesto aún un papel sobre la mesa.

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