Sánchez se mantiene en contacto con Puigdemont en busca de una salida a la crisis

El líder del PSOE dice que apoyará a Rajoy si el presidente catalán declara la independencia

R. C.

barcelona. «Apoyaremos la respuesta del Estado ante cualquier intento de quiebra unilateral» del orden constitucional. Pedro Sánchez fue ayer más claro que nunca y despejó las dudas que habían surgido sobre el comportamiento de los socialistas ante una aplicación del artículo 155 de la Constitución para intervenir las competencias de la Generalitat de Cataluña.

El líder del PSOE participó ayer en Barcelona en una reunión de la comisión ejecutiva del PSC, y después compareció junto al primer secretario de ese partido, Miquel Iceta. Una declaración unilateral de independencia, afirmó, «no tiene cabida en ningún Estado social de derecho» y, en consecuencia, su partido «apoyará una respuesta constitucional» si el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, rompe hoy con España. Sánchez, de todas maneras, evitó mencionar el susodicho artículo.

Sánchez, a pesar del alineamiento con el Gobierno de Mariano Rajoy en esta crisis, cree que «aún estamos a tiempo» de abrir una vía de diálogo entre las dos administraciones. «Que pare las máquinas, no declare unilateralmente la indepedencia y vuelva al diálogo», reclamó el secretario general del PSOE al presidente catalán.

El líder de los socialistas deslizó que está en contacto telefónico con Puigdemont en busca de una salida a la crisis. «No hace falta presencia física» para dialogar, apuntó, y subrayó la eficacia de esas gestiones «en privado» porque es «como se puede hablar clara y descarnadamente».

Ese diálogo discreto que mantiene con Puigdemont alimenta, según dijo, su «esperanza» de que se pueda abrir un cauce de entendimiento entre los dos gobiernos, siempre que el presidente de la Generalitat no consume la ruptura. Sánchez no es el único socialista que habla con Puigdemont, a pesar de la tensión de las últimas semanas. También el líder del PSC está en contacto telefónico con el presidente de la Generalitat aunque sin mucho éxito. «No me hace muchos caso», se quejó, aunque se comprometió a trabajar hasta el último minuto para crear las condiciones que permitan abrir el diálogo.

Iceta reclamó ayer al presidente catalán que sea «patriota» y no declare la independencia. «Le pido que, por patriotismo, en defensa del interés de todos los catalanes y del autogobierno de Cataluña, se abstenga» de dar ese paso. Está en manos de Puigdemont, subrayó, que Cataluña no vea intervenidas sus competencias autonómicas.

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