Sánchez insiste en que Puigdemont puede frenar el 155 con unas elecciones

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ayer, durante la clausura del Congreso de los socialistas de Madrid. :: Fernando Villar / efe/
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ayer, durante la clausura del Congreso de los socialistas de Madrid. :: Fernando Villar / efe

El Gobierno evita alentar ese mensaje y la Generalitat afirma que los comicios no están «sobre la mesa» en estos momentos

PAULA DE LAS HERAS MADRID.

El Gobierno, y de manera solidaria el primer partido de la oposición, mostraron el sábado a Carles Puigdemont hasta dónde puede llegar el Estado para poner fin a su desafío. El artículo 155 de la Constitución está en marcha y Mariano Rajoy dejó entrever en su intervención en la Moncloa que se han agotado las oportunidades dadas al presidente de la Generalitat para frenarlo, pero Pedro Sánchez insistió ayer en que todavía está a tiempo de hacerlo si convoca elecciones al Parlament antes del pleno del viernes en el Senado.

El secretario general del PSOE transmitió que las dudas y recelos mostrados por algunos miembros de su formación, ante la contundencia de las medidas anunciadas por el Gobierno, no han hecho mella en su convicción de que había que echar mano del temido precepto de la Carta Magna. «Todas las Constituciones de la UE tienen su propio artículo 155 para hacer frente a los embates unilaterales que buscan quebrar la integridad territorial», defendió en la clausura del Congreso de los socialistas madrileños. Pero eso no quita para que siga confiando en una solución alternativa. «Si el 155 se activa en España -reiteró a modo de llamada definitiva- dependerá de la decisión última del señor Puigdemont».

Hace unos días, el Gobierno también parecía moverse en esa clave. De hecho, el miércoles, en los pasillos del Congreso, explicó que hasta que la Cámara alta validara las medidas concretas acordadas por el Consejo de Ministros -el cese del ejecutivo autonómico al completo, el control de toda la Administración catalana y la limitación de las potestades del Parlament- el presidente de la Generalitat podía tirar del freno de emergencia llamando a las urnas conforme a la legislación vigente. Y, sin embargo, tanto Rajoy como la vicepresidenta evitaron de manera consciente dejar esa puerta abierta este sábado.

«La república no es ya una opción sino una necesidad de supervivencia» dice el conseller de Exteriores

«Los supuestos para la aplicación del 155 ya se han dado», llegó a afirmar la número dos del Ejecutivo en una sesión informativa con la prensa. En sí misma esa afirmación no debería ser determinante. No en vano, también subrayó que hasta el pleno del viernes se pueden enmendar y modificar las medidas propuestas. Pero es cierto que la contundente motivación jurídica empleada en el acuerdo gubernamental deja poco espacio a componendas de última hora.

En el Ejecutivo no quieren crear falsas esperanzas porque ya le costó explicar que la amenaza contenida en la última respuesta de Carles Puigdemont al requerimiento de Rajoy, primer paso del 155, hacía imposible dar al botón de pausa. Hasta el jueves, se había instalado la idea de que, para abortar el procedimiento, bastaría con que el presidente catalán admitiera que nunca hubo declaración unilateral de independencia (DUI). Pero en el mismo escrito en el que admitió ese hecho de manera implícita, Puigdemont ignoró la sentencia del Tribunal Constitucional que dos días antes había anulado la ley del referéndum de autodeterminación. Y el Gobierno entendió que no podía mirar para otro lado.

Si en el pleno del Parlament previsto para esta semana el presidente de la Generalitat propone votar la DUI y después llama a elecciones constituyentes, conforme a la Ley de Transitoriedad suspendida, no habrá nada que hacer. En eso coinciden Gobierno, PSOE y Ciudadanos. ¿Y si no hay DUI y Puigdemont convoca elecciones, las apellide como las apellide? El Ejecutivo sólo replica un «ya veremos». Eso sí, su deseo es ir de la mano de los otros dos partidos hasta el final.

El portavoz del gobierno catalán, Jordi Turull, no dio demasiadas muestras, en todo caso, de que esa última opción -solicitada también por los principales diarios catalanes en sus editoriales- sea la más probable. En una entrevista en Catalunya Ràdio aseguró que el adelanto de los comicios no está «sobre la mesa», que se adoptará una medida «respetuosa con el mandato del 1 de octubre» (según su relato, la independencia) y que «Cataluña será lo que decida el Parlament, representante legítimo de los ciudadanos, y no lo que decidan otros».

El consejero de Exteriores, Raül Romeva, también apuntó en una dirección similar. «La república no es ya una opción, sino una absoluta necesidad de supervivencia», dijo en un homenaje a los republicanos ejecutados por el franquismo en Barcelona. «Este es un momento de firmeza y dignidad como nunca», argumentó.

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