Sánchez endosa la victoria secesionista a Rajoy y se reivindica como alternativa

Pedro Sánchez, ayer, junto al primer secretario del PSC, Miquel Iceta. :: EFE/
Pedro Sánchez, ayer, junto al primer secretario del PSC, Miquel Iceta. :: EFE

La lectura excesivamente optimista de la dirección genera inquietud en el PSOE pero no habrá un nuevo cuestionamiento del liderazgo interno

PAULA DE LAS HERAS MADRID.

El PSOE hará una lectura más sosegada de los resultados electorales tras el descanso navideño. Es lo que demanda buena parte del partido. La preocupación por lo que significa que el PSC haya sido incapaz de despegar para volver a ser una fuerza trascendente en la política catalana no es menor. Pedro Sánchez prefirió minimizar ayer en público lo ocurrido y alegó que quien tiene un problema es Mariano Rajoy, pero su análisis no es compartido por el conjunto de la formación. Nadie le exigirá explicaciones -como habría ocurrido en los tiempos previos a su aplastante victoria en las primarias del pasado mayo- pero sí hay voces que reclaman una reflexión profunda. «Estamos a tiempo», dicen a las puertas de un año preelectoral.

En la interpretación que realizó el secretario general del PSOE desde la sede del PSC en Barcelona, no hubo el más mínimo atisbo de autocrítica. Tampoco muestras de inquietud respecto a las implicaciones que la consolidación de Ciudadanos y el escasísimo crecimiento de los socialistas catalanes -apenas 75.000 votos y un escaño más que en 2015- pueda tener sobre sus expecativas electorales o las del conjunto del partido en las autonómicas y municipales de 2018.

«Lo que se está viendo son las debilidades de un proyecto político nacional que cuenta con menos apoyos en Cataluña que una fuerza antisistema», dijo Pedro Sánchez cargando las tintas contra el PP. « Creo que si algo podemos reivindicar hoy -añadió- es que la única fuerza capaz de vertebrar a España es el PSOE, que tiene una presencia notable en todos y cada uno de los territorios».

Sánchez responsabilizó así prácticamente en exclusiva a Mariano Rajoy de la mayoría lograda por las fuerzas indepentistas. No por la aplicación del artículo 155 de la Consitución, que él mismo apoyo. A su juicio, la clave no está ahí sino en todo lo anterior. «Es más que evidente que lo que se está padeciendo en Cataluña tiene mucho que ver con la crisis larvada en estos últimos seis años, con la displicencia, con el inmovilismo y con la falta de pulso y de respuesta del Gobierno ante un desafío soberanista que ha ido creciendo y creciendo», argumentó.

Legitimidad

Su tesis es que el proyecto del PP está «agotado». Y que por lo tanto el PSOE sale reforzado como alternativa de Gobierno en España. «¿Y Ciuadanos?», le preguntaron. «Ciudadanos no está compitiendo en el ámbito de la izquierda -replicó con cara de póker- donde hace tiempo que quedó dirimido quién tiene el liderazgo». Con todo, Sánchez tampoco dio muestras de estar convencido de que la mayoría de los españoles estén de acuerdo con ese planteamiento. Es más, se cuidó mucho de decir que el batacazo del PP y su posición residual en un territorio tan relevante en términos políticos y económicos como es Cataluña le incapacite para seguir gobernando España o de insinuar que sería necesario un adelanto electoral. De manera expresa, afirmó que los populares están «legitimados» por los votos que obtuvieron en las generales de 2016 y reclamó a Rajoy que ponga una propuesta sobre la mesa para resolver la crisis territorial.

«Nosotros hemos ofrecido una hoja de ruta -dijo en alusión a la comisión para la evaluación del modelo autonómico y la reforma constitucional- pero si tiene una alternativa estaremos dispuestos a apoyarla». A Junts per Catalunya y Esquerra también les lanzó un mensaje y avisó de que en ningún caso han recibido el mandato de consumar la secesión. «No pueden formar un Gobierno para el 47% de los catalanes, tienen que hacerlo para el 100%; si no quienes habrán perdido son todos los catalanes», dijo.

Esa es la parte de su análisis que nadie discute en el PSOE. El resto suena excesivamente optimista. «Tendríamos que replantearnos algunas cosas -dice un dirigente territorial-. Se suponía que la apuesta por la plurinacionalidad debía servir para dar una oportunidad al PSC en Cataluña y que eso serviría para compensar por lo que pudiera perderse en otros lugares, pero si ni siquiera los catalanes quieren la tercera vía ¿por qué se la vamos a meter con calzador a los madrileños?».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos