Sánchez critica las cargas y exige negociación «sin vetos»

El líder de la oposición promete estar con el Estado de derecho frente al secesionismo pero arremete contra Rajoy

P. DE LAS HERAS MADRID.

«Los ciudadanos deben saber que, a pesar de los errores de este Gobierno y de nuestras discrepancias, el PSOE está con el Estado de derecho». Es la frase de Pedro Sánchez que mejor resume la posición en la que se encuentra hoy, tras la crucial jornada del 1 de octubre, el primer partido de la oposición.

El líder socialista compareció anoche en la sede de su formación, después de que ya lo hubiera hecho Mariano Rajoy, para dejar claro, por primera vez sin subterfugios, que no comparte toda la respuesta diseñada desde el Ejecutivo al referéndum suspendido por el Tribunal Constitucional. En concreto, expresó su «profundo desacuerdo» con las cargas policiales realizadas en los centros de votación. Su contundencia fue tal que incluso advirtió de que su partido pedirá responsabilidades a los dirigentes que lo ordenaron. Y prácticamente culpó por igual de que llegaran a producirse a Rajoy y Carles Puigdemont. «Es el epílogo que dejan», dijo. La afirmación, pronunciada casi al inicio de su intervención, parecía acercar su planteamiento al del líder del PSC, Miquel Iceta, que, para sorpresa de algunos dirigentes socialistas, defendió ayer que si ni uno ni otro «se ven capaces de restablecer la normalidad y abrir la puerta a una negociación seria», deberían convocar elecciones.

Sánchez prefirió no dar ese paso (aún). Es más, insistió en justificar su respaldo al Ejecutivo frente a las críticas recibidas tanto de los independentistas como de Podemos con el argumento de que su distancia ideológica respecto al PP está fuera de toda duda, tanto que le costó la dimisión como secretario general del PSOE hace justo un año, pero que ahora existe un valor superior al partidista que es la integridad territorial y el interés general.

Lo que no está claro es por cuánto tiempo están dispuestos los socialistas a aguantar el tipo junto al PP por plantar cara a la «perversión democrática» que, a su juicio, pretende perpetrar la Generalitat. Incluso algunos de los que vieron con recelo el llamamiento de Iceta admiten que quizá no quede más camino que unas nuevas generales. Como primera medida, Sánchez exigió a Mariano Rajoy que abra una «negociación política sin vetos mutuos». Y le acusó de haber superado «todos los límites de su incapacidad».

«Sólo un marco de diálogo puede revertir la imagen de fracaso que han ofrecido hoy la política española y catalana al mundo», alegó.

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