Sánchez se apresura a taponar fugas en el discurso del PSOE

La dirección del partido defiende la actuación judicial frente a las críticas aisladas de alcaldes del PSC y la presidenta de Baleares

PAULA DE LAS HERAS MADRID.

«Uno tiene que saber que cuando desafía al Estado, el Estado reacciona». Esa fue la categórica afirmación con la que el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, explicó ayer las detenciones de cargos de la Generalitat ordenadas por el juzgado de instrucción 13 de Barcelona. Unas palabras llamadas a disipar cualquier duda sobre la solidez del respaldo socialista al Gobierno a poco más de una semana para el 1 de octubre.

El ejercicio era necesario no sólo por el hecho de que su grupo parlamentario se opusiera el martes a la iniciativa parlamentaria de Ciudadanos en apoyo de la estrategia del Ejecutivo (una burda finta electoralista de Albert Rivera, a ojos del primer partido de la oposición) sino porque lo ocurrido por la mañana en Cataluña sobrecogió a no pocos dirigentes. El propio Ábalos reconoció que un actontecimiento de esta naturaleza siempre genera «alarma», aunque dejara claro que quien incumple ley debe atenerse a «las consecuencias».

A media mañana, el líder del PSC, Miquel Iceta, compareció en la sede de su partido y llamó a la Generalitat y al Gobierno de Rajoy a frenar «una escalada» que, dijo, «nos conduce al desastre». El suyo fue un discurso muy medido. «La solución al problema de la relación entre Cataluña y el resto de España no vendrá de la mano de los tribunales, pero el respeto a la legalidad nos obliga a todos -advirtió-. La determinación del Estado de impedir la celebración de un referéndum ilegal no puede implicar en ningún caso limitar el debate político y los derechos consagrados en la Constitución».

No todos los socialistas, sin embargo, hilaron tan fino. La principal fuga en el discurso vino de la presidenta de Baleares, Francina Armengol, quien llegó a afirmar que la detención de «servidores públicos» en Cataluña supera una «línea roja» que conduce hacia una mayor «fractura social». Pero también los alcaldes socialistas del Baix Llobregat, en una declaración acordada, reclamaron al Gobierno que cesen las actuaciones policiales «de manera inmediata». y otro tanto hizo el ayuntamiento de Terrassa, donde el PSC gobierna con el PDeCAT.

Ábalos, que compareció a última hora de la tarde tras una jornada en la que Pedro Sánchez se puso en contacto con la mayoría de dirigentes territoriales del PSOE, pidió «comprensión» para los ediles del PSC y recordó que, pese a todo, están preservando las instituciones. Pero a Armengol le replicó: «La línea roja la definimos hace tiempo y es la ley».

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