Rivera espera que el 21-D le consolide como alternativa

M. E. ALONSO

MADRID. Ciudadanos se ha convertido en el gran protagonista de la campaña catalana. El último sondeo del CIS y algunos de medios privados incluso aventuran un triunfo en votos de la formación que lidera Albert Rivera imponiéndose a las fuerzas independentistas. Un escenario sin precedente e impensable hace sólo un par de meses. Su candidata a la Generalitat, Inés Arrimadas, ha protagonizado un arrollador despliegue por toda Cataluña, recalando en territorios antaño hostiles a Ciudadanos para arañar votos antisoberanistas debajo de las piedras. Además de las diatribas antisecesionistas, su artillería ha estado dirigida al PSC, un caladero en el que los naranjas podrían pescar con sus acusaciones de comprensión y connivencia con el independentismo.

Su objetivo es salir del 21-D en cabeza y forzar a los socialistas -en el improbable caso de que pueda formarse una mayoría constitucionalista- a darles su apoyo. La formación liberal se ha convertido en la vía más eficaz para canalizar la insatisfacción de muchos catalanes con el PSC y el PP, pero al mismo tiempo, para respaldar la vuelta a la normalidad democrática en Cataluña. Disfruta de esa posición porque Ciudadanos fue el partido más intransigente con el secesionismo y el primero que, ante las dudas de Rajoy, propuso la aplicación del 155 y la celebración de elecciones.

Pero el 'efecto naranja' se extiende más allá de Cataluña. A nivel nacional, sus expectativas son también buenas, fruto de que Ciudadanos es claramente el partido que mejor ha conectado con el sentimiento de hartazgo que muchos españoles han demostrado en los últimos meses ante el envite del soberanismo. La formación liberal ha adelantado, además, a Podemos como espoleta de las exigencias de reforma que la crisis desató en la sociedad y representa una opción moderada capaz de atraer a las clases medias urbanas atrapadas entre un PSOE al que pinta desnortado y el PP, tachado de corrupto. Unas perspectivas que sitúan ya a Ciudadanos en las encuestas como el tercer partido nacional, por encima de los de Pablo Iglesias, y como una alternativa real frente al bipartidismo.

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