Los Reyes presiden el 12-O más multitudinario de los últimos años

Los Reyes, durante el desfile del 12 de octubre. / Javier Soriano (Afp) | Vídeo: Óscar Chamorro

Miles de personas reciben con banderas, aplausos y vivas a España y la Corona al monarca, que reaparece tras despejar la agenda dos semanas para seguir de cerca la crisis catalana

M. S. PARDO / M. E. ALONSO

Decenas de miles de personas se congregaron desde primera hora de la mañana en el paseo de la Castellana para presenciar el desfile del día nacional marcado, sin duda, por la crisis catalana. El nuevo recorrido, con 1,8 km de longitud en el principal eje de la ciudad, ha estado repleto de ciudadanos portando banderas españolas en el que ha sido, sin duda, el desfile más numeroso de los últimos años. La enseña nacional se ha dejado ver también en multitud de fachadas, que no obstante ya lucían la bandera en los últimos días a cuenta del conflicto en Cataluña. Gritos de yo soy español y ninguna bandera preconstitucional a la vista.

Como dato curioso, en esta edición, centenares de personas han portado banderas españolas con el emblema de una empresa de embutidos y jamones, que ha visto en la enseña nacional una posibilidad de promoción. A diferencia del año pasado, en el que la fiesta se vio deslucida por una tromba de agua, hoy el día en Madrid ha amanecido perfecto. Apenas hay unas nubes.

Los primeros aplausos, antes incluso de comenzar la parada militar, se los ha llevado la Guardia Civil. Los gritos de aliento al instituto armado se han dejado oír al paso de cualquier uniformado del cuerpo. Aplausos también a cualquier policía nacional que se ha dejado ver. Los congregados han estado tributando durante todo el recorrido homenajes espontáneos a las fuerzas de seguridad del Estado. El despliegue de seguridad ha sido de gran envergadura, a pesar de que buena parte de los efectivos antidisturbios de la Policía Nacional se encuentran en Cataluña en la 'operación Copérnico'. Aun así decenas de agentes han custodiado todos los accesos. El Ejército, además, ha colocado vehículos en todas las vías que desembocan en el paseo de la Castellana para evitar la entrada de cualquier vehículo kamikaze. No hay que olvidar que, al margen de la crisis catalana, España se encuentra en nivel 4 de 5 de alerta anti terrorista.

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En comparación con otros años, quizás también por la buena temperatura casi primaveral en Madrid, el público asistente ha sido mucho mayor. En la zona Central del desfile había filas de cuatro o cinco personas. En algunos puntos, de mejor visibilidad, la multitud ha ocupado hasta cinco o seis filas. De los últimos años, ha sido sin duda el desfile con mayor asistencia de público y ha sido particularmente visible la presencia de menores, tanto niños acompañados de sus padres como numerosos grupos de adolescentes portando banderas.

La sombra del soberanismo

La sombra alargada del soberanismo ha planeado sobre el 12 de octubre. Cuarenta y ocho horas después de que el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, declarase la independencia de Cataluña y dejase inmediatamente en suspenso los efectos de la misma para lograr una mediación, los Reyes han presidido los actos centrales del Día de la Fiesta Nacional más tenso desde su proclamación.

Ha sido el primer acto público de Felipe VI desde que el soberanismo siguiese adelante con su órdago y celebrase el referéndum ilegal del 1 de octubre. Desde aquel día, el silencio por parte de la Casa Real ha sido absoluto y ninguno de sus miembros se ha dejado ver fuera de los muros del Palacio de la Zarzuela. El Monarca vació su agenda oficial para seguir la evolución de los acontecimientos en Cataluña desde su despacho y en permanente contacto con el presidente del Gobierno. Por él han desfilado estos días políticos, empresarios, economistas y juristas con los que el Monarca ha abordado la peor crisis institucional desde el 23-F y las diferentes vías para frenar el camino de sedición iniciado por la autoridades independentistas catalanas.

El Rey sólo rompió su silencio el pasado 3 de octubre para dirigirse a la nación de forma excepcional ante la evidencia de que la unidad de España corría un riesgo cierto y perceptible. En un tono duro y firme, el jefe de Estado exigió a la Generalitat que pusiese punto final a su «deslealtad inadmisible» y apeló a los «legítimos poderes del Estado» para que asegurasen «el orden constitucional» ante la situación «de extrema gravedad» que vive Cataluña. También tuvo palabras de aliento para todos los españoles, pero en especial para los catalanes no independentistas.

Un mensaje televisado con el que Felipe VI intervino de forma directa en el proceso soberanista y con el que acalló las voces que exigían su intervención como Jefe del Estado. Don Felipe se ciñó en todo momento al papel de nexo para la unidad del Estado que le otorga la Constitución (artículo 56): «El Rey simboliza la unidad y permanencia del Estado y ejerce una función arbitral y moderadora del funcionamiento regular de las instituciones».

En todo caso, las decisiones del Monarca deben ser refrendadas por el presidente del Gobierno y, en su caso, por los ministros competentes (artículo 64), quienes serán los responsables de esos actos, dado que «la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad» (artículo 3).

Desfile militar

Con el primer paso dado por el Gobierno central para activar el artículo 155 de la Carta Magna ante el embate soberanista, Felipe VI ha reaparecido oficialmente en Madrid acompañado por la reina Letizia, por la princesa de Asturias y la infanta Sofía. Los Reyes han presidido por la mañana el acto solemne de homenaje a la bandera nacional y el desfile militar desde la tribuna de autoridades, ubicada en esta ocasión frente al estadio Santiago Bernabéu.

La tradicional parada militar ha variado esta edición de recorrido con el objetivo de facilitar la asistencia de público para arropar a las Fuerzas Armadas, que han rendido homenaje a las víctimas de los atentados de Barcelona y Cambrils y a Ignacio Echevarría, que falleció en el ataque yihadista de Londres. El desfile ha contado además con la presencia, por primera vez desde 1983, de unidades de la Policía Nacional, una participación que se decidió en junio, antes del aumento de la tensión por el conflicto territorial.

A continuación, los Monarcas, ya sin sus hijas, se han trasladado al Palacio Real para recibir a los cerca de 1.300 invitados en representación de todos los ámbitos de la sociedad, además de numerosas autoridades estatales, autonómicas y locales. Las ausencias de los presidentes de Euskadi, Navarra y Cataluña son una constante en esta recepción, al igual que la del líder de Podemos, Pablo Iglesias. Sí estarán el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, que el año pasado no acudió a la cita tras dimitir del cargo apenas once días antes. Ambos líderes centrarán la atención de todos los corrillos con Cataluña de fondo y la reforma constitucional encima de la mesa.

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