La republicana Marta Rovira también se fuga para eludir la cárcel

Marta Rovira, sin el lazo
 amarillo horas antes 
de huir en el pleno de 
investidura de Jordi Turull. 
::  LLUIS GENé / afp/
Marta Rovira, sin el lazo amarillo horas antes de huir en el pleno de investidura de Jordi Turull. :: LLUIS GENé / afp

Justifica su huida a Suiza en que no quiere «vivir silenciada interiormente» y en el deseo de cuidar a su hija

CRISTIAN REINO BARCELONA.

La secretaria general de Esquerra Republicana, Marta Rovira, eludió ayer su obligación con la justicia y anunció poco antes de tener que comparecer ante el juez Pablo Llarena su marcha al «exilio». Se trata de la misma decisión que ya tomaron en su día Carles Puigdemont, Toni Comín, Clara Ponsatí, Lluís Puig y Meritxell Serret, además de la dirigente de la CUP Anna Gabriel. La republicana era la única de los seis dirigentes independentistas citados ayer a la que el magistrado no había retirado el pasaporte.

Rovira, que el jueves renunció a su acta de diputada tras el pleno fallido de investidura y que se enfrenta a un delito de rebelión, anunció su huida a través de una carta publicada en la web de Esquerra. La número dos de la formación secesionista, que hacía tiempo que sopesaba la idea, alegó razones políticas. Según afirma, sería «triste vivir silenciada interiormente». «Estas últimas semanas he vivido dentro de una prisión interna», añade en la carta. Rovira apunta también razones personales. En concreto la de poder cuidar a su hija menor de edad. «Tengo una hija, Agnès. Las madres saben cómo la quiero. Y cómo de fuerte es el sentimiento para poder darle todo lo que necesite. El exilio me permitirá hacerle de madre», señala. La dirigente de ERC insta además a los suyos a seguir trabajando por la república. «Sólo desde el trabajo conjunto lograremos una República para todos», asevera.

Pese a huir del país, Rovira pretende mantener la secretaría general de Esquerra, algo en lo que el partido la apoya. ERC señaló en un comunicado que la decisión de marcharse al extranjero le «permitirá ejercer la secretaría general del partido y expresar libremente su opinión sin estar condicionada por posibles represalias del Estado».

Un halcón

En el independentismo, como en todos los movimientos políticos, cohabitan los halcones y las palomas, los duros y los moderados. Marta Rovira pertenece a la primera categoría, la de los más convencidos, que en el caso del secesionismo catalán apuestan por seguir apretando el pie del acelerador.

En las ya célebres reuniones del mes de octubre, primero en la del día 10 cuando Puigdemont dio marcha atrás en la declaración unilateral de independencia, y luego en la del 26 de octubre, cuando el expresidente de la Generalitat apostaba por convocar elecciones, la dirigente republicana se alineó con los que no permitieron al dirigente nacionalista pisar el freno. La secretaria general de Esquerra amenazó con la dimisión y fue de las que ejerció la máxima presión para que finalmente no hubiera elecciones y la Cámara catalana acabara aprobando la declaración unilateral.

Durante la campaña electoral del 21-D y en los últimos meses, en cambio, Rovira suavizó su discurso. Con Oriol Junqueras en prisión tuvo que coger las riendas de la dirección de ERC y tuvo que ponerse como cabeza de cartel para las elecciones. Llegó a decir que nunca había apostado por la unilateralidad cuando meses atrás fue la más firme defensora del referéndum y de la proclamación de la república del 27-O.

Entró en la dirección de ERC de la mano de Oriol Junqueras, que fue elegido presidente en 2011, tras una etapa convulsa después de los liderazgos de Joan Puigcercós y Josep Lluís Carod Rovira. Ha sido diputada en el Parlament desde 2012 y en 2014 se dio a conocer en la política española cuando acudió al Congreso junto a Jordi Turull y Joan Herrera para defender un referéndum pactado.

Cambios en ERC

La fuga de Rovira y la permanencia de Junqueras en prisión han dejado a Esquerra sin sus dos primeros espadas, lo que ha obligado a la formación republicana a mover ficha y acometer cambios en la cúpula. Pere Aragonés, mano derecha de Oriol Junqueras en la Consejería de Economía, el que le acompañaba a las reuniones del Consejo de Política Fiscal y Financiera, será el nuevo hombre fuerte de los republicanos como adjunto a la presidencia. Aragonés era secretario de Economía en el anterior ejecutivo catalán y secretario de Política Económica en la ejecutiva de ERC y apunta como posible vicepresidente de la Generalitat, si los independentistas son capaces de formar gobierno.

Esquerra quiere apostar por caras nuevas, dirigentes que tengan las manos libres y sin causas pendientes. Es el caso de Roger Torrent, aupado a la presidencia de la Cámara catalana, o de Sergi Sabrià, portavoz de la formación y del grupo parlamentario además de quien, con toda seguridad, pasará a presidir el grupo de ERC en el Parlament.

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