De reojo mirando a España

Los resultados en Cataluña tendrán reflejo en el tablero nacional y Rajoy soportará presiones para un adelanto electoral

R. GORRIARÁN

madrid. Que las elecciones catalanas van a tener una lectura política en clave nacional será inevitable. Los previsibles ascensos de Ciudadanos y los socialistas tendrán su traslación a las expectativas políticas de Albert Rivera y Pedro Sánchez; así como los retrocesos del PP y Podemos tendrán su correlato en el futuro de Mariano Rajoy y Pablo Iglesias.

Nada será igual después de que los catalanes hayan votado el jueves. Pero no será igual ni en Cataluña ni en el resto de España. El presidente del Gobierno ha asegurado cuantas veces le han preguntado que las elecciones generales se celebrarán en 2020, pero el resultado catalán puede hacerle reflexionar sobre sus planes. Una victoria independentista y un nuevo gobierno soberanista devolverán la situación a la casilla de salida, y afrontar esa reedición del desafío requerirá de un Ejecutivo fuerte y no uno inestable en términos parlamentarios, como lo es ahora el del PP con sus 137 diputados.

Además, Rajoy sabe que la complicidad que encontró en el PSOE y Ciudadanos para aplicar el artículo 155 no será sencilla de reeditar. Socialistas y liberales van a salir crecidos de las elecciones catalanas porque, según apuntan los sondeos, van a mejorar sus resultados y la cotización de sus respaldos a Rajoy se va a encarecer. Sánchez y Rivera presionarán con el adelanto electoral para prolongar la ola catalana y tienen armas para colocar al Gobierno contra las cuerdas. Pueden estrangular, si se lo proponen, la actividad parlamentaria y convertir al Ejecutivo en rehén del Congreso.

El PP se va a encontrar asimismo con otro quebradero de cabeza con la progresión de Ciudadanos, y si hace dos años el debate se centraba en si Podemos iba a reemplazar al PSOE como referencia en la izquierda, ahora puede abrirse uno similar con populares y liberales en la derecha.

Pero los problemas no van a ser solo para el PP, Pablo Iglesias agudizará su deriva negativa si se confirman los malos resultados que se prevén para Catalunya en Comú Podem. La coalición tendrá la llave para gobernar Cataluña, pero Podemos tendrá un problema en España por su postura equidistante con querencia a cobijarse en la sombra independentista. Un discurso que fuera de Cataluña es de difícil comprensión para el votante morado. Ya han saltado las primeras chispas en la dirección del partido y la crisis puede ahondarse a profundidades imprevisibles.

Sánchez y Rivera, en cambio, solo aguardan a medir el tamaño del éxito del PSC y Ciudadanos, sobre todo el segundo, que puede convertirse en el líder nacional más reforzado y en el referente del centroderecha. El secretario general de los socialistas afronta estos comicios, los primeros de su segunda etapa, con la tranquilidad de quien no tiene nada que perder aunque la campaña de Miquel Iceta haya motivado algunas tensiones internas.

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