La reforma electoral del PP pasa por que gobierne el más votado

Ciudadanos y PSOE se reúnen mañana en el Congreso para una improbable búsqueda de acuerdo

M. E. A. MADRID.

La única reforma electoral que se plantea el PP es la de que gobierne la fuerza más votada. No es una exigencia nueva. Los populares ya trataron de realizar este cambio antes de las municipales y autonómicas de 2015, en las que la formación perdió un buen número de ayuntamientos y gobiernos de comunidades a causa de los pactos entre la izquierda.

Según denunció ayer Fernando Martínez-Maillo, Podemos y Ciudadanos solo buscan beneficiarse electoralmente con su propuesta de cambiar el reparto de escaños, que actualmente se realiza según la Ley D'Hont. El propósito de los emergentes, continuó el coordinador general del PP, es «acallar a la España rural», tradicional caladero de votos de los populares. «Y esa propuesta no restaría ningún diputado a los nacionalistas ni a los independentistas», concluyó Martínez-Maillo.

El PP respondió así a las pretensiones de Albert Rivera y Pablo Iglesias, que han dejado atrás sus diferencias para impulsar una reforma de la ley electoral. Un proyecto al que necesitan sumar al PSOE, que ya advirtió la semana pasada de que no avalará un cambio de las reglas del juego que excluya al PP.

Así se lo trasladará mañana a la formación liberal en la reunión que man tendrán en el Congreso. Frente a las reuniones ante las cámaras de televisión, el secretario de Organización, José Luis Ábalos, defendió el trabajo callado de la subcomisión parlamentaria para la reforma electoral en la que el PSOE está realizando sus propuestas. «Es la que tiene efectos legislativos, no de cara a la galería, sino en el régimen parlamentario». Recordó además que en ella no sólo se estudia la representatividad de los ciudadanos, sino también que el derecho al sufragio sea ejercido de forma mayoritaria por los residentes en el extranjero.

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