El recurso a Estrasburgo agudiza el bloqueo entre JxCat y Esquerra

Los neoconvergentes no rebajan la tensión y afirman que Torrent hará el «ridículo» si lleva el veto a la investidura de Puigdemont a Europa

CRISTIAN REINO BARCELONA.

Frente a las puertas del Supremo, el independentismo es una piña y lo seguirá siendo mientras haya dirigentes con causas judiciales pendientes. Pero lejos de allí, en Barcelona, a 600 kilómetros, las escaramuzas que libran Junts per Catalunya y Esquerra por la investidura catalana no remiten. A pesar de que unos y otros se han concedido una tregua más bien ficticia, hasta que finalice la ronda de comparecencias ante el Supremo el próximo miércoles, el cruce de reproches parece inevitable.

Algunos dirigentes secesionistas se temen en privado lo peor, la repetición de las elecciones, que serían, a juicio de la mayoría soberanista, un desastre para sus intereses si vienen provocadas por la imposibilidad de ponerse de acuerdo. Sería, dicen, la confirmación de que Junts per Catalunya y Esquerra están inmersos en una nueva pugna partidista en la que la independencia es un asunto secundario.

La impresión de unos y otros es que están condenados a entenderse y que cuando estén al borde del precipicio sabrán encontrar la salida porque así ha ocurrido en el pasado, pero a día de hoy la sensación es de bloqueo total. Lo constató ayer Josep Costa, vicepresidente de la Cámara por Junts per Catalunya, que después de los encontronazos del martes no buscó la calma y siguió repartiendo leña a los republicanos y en concreto al presidente del Parlamento. Roger Torrent fue el martes blanco de los dardos de JxCat por paralizar la reforma de la ley de la Presidencia de la Generalitat y por anunciar que llevará el veto del Tribunal Constitucional a la investidura de Puigdemont al Tribunal Europeo de Derechos Humanos para tratar de esta forma de facilitar la reelección del expresident.

La sensación entre unos y otros es de que están condenados a entenderse pero no hallan la fórmula

JxCat acusó a Torrent de actuar de manera unilateral y de perjudicar la línea de defensa del expresident, y Costa redobló ayer los ataques. «No queremos -advirtió- hacer el ridículo y presentar propuestas que no estén bien trabajadas». El vicepresidente del Parlament incurre en cualquier caso en una contradicción, ya que no hace mucho él mismo se mostró partidario de acudir a Estrasburgo para buscar una solución al caso de Puigdemont.

Ahora, en cambio, reconoce que esta vía no tiene futuro y es previsible que no pueda pasar ni de la admisión a trámite. En Junts per Catalunya no quieren cosechar una derrota tan prematura por parte del Tribunal Europeo, pues entienden que el caso catalán, no solo el de Puigdemont, acabará resolviéndose en la Corte europea.

Unilateral o no

Esquerra rechazó que Torrent actuara de manera unilateral y señaló que lo había consultado con el propio Costa, pero el aludido lo negó con rotundidad. «No hablamos en ningún momento de eso, ni de que se pidieran medidas cautelares», aseguró. Lo cierto es que Torrent y Costa tuvieron una reunión previa a la sesión de la Mesa del Parlamento.

Costa aclaró que el recurso a Estrasburgo aún no se ha presentado y que de momento solo se ha producido el anuncio. «Tenemos que ser rigurosos y discretos a la hora de hacer las estrategias, y no dar golpes de efecto mediático», criticó a Torrent.

Lo que subyace en el embrollo es que el enfrentamiento no solo se produce entre Esquerra y JxCat, sino que la batalla también se libra en la lista de Puigdemont, cada vez más dividida por la inflexibilidad del expresident, que se niega a dar un paso al lado, a pesar de que cada vez son más los que se lo piden.

Desde Esquerra también lanzaron mensajes a los negociadores secesionistas. El más explícito fue el diputado nacional Joan Tardá, quien advirtió de la «vergüenza inadmisible» a la que se exponen los independentistas si no consiguen pactar un Gobierno «efectivo». Tardá fue el primero que abogó por «sacrificar» a Puigdemonthace dos semanas. También desde el PDeCAT trataron ayer de mediar entre republicanos y 'carlistas' y pidieron «responsabilidad» y que cesen las «peleas en público».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos