Mas reconoce el «engaño» de la independencia

C. REINO

barcelona. El aterrizaje legal del independentismo se está haciendo a marchas forzadas, en parte por obligaciones de defensa jurídicas, en las que unos y otros han entrado en una especie de sálvese quien pueda. Artur Mas, que declaró el martes ante el juez Llanera, dio ayer un paso más allá en el capítulo de reconocimientos de los dirigentes secesionistas. Así, mientras hasta ahora buena parte de ellos habían admitido que la declaración unilateral de independencia del 27 de octubre fue una acción simbólica, el exlíder convergente reconoció que fue además un «engaño».

El expresidente, que ante el juez afirmó que la declaración fue «símbolica», lo argumentó de la siguiente manera: «En el mundo de la política hay un componente simbólico y estético. Muchas veces un argumento se exagera o se hincha para intentar quedar lo mejor posible ante la opinión pública. ¿Es esto un engaño o una exageración? Puede llegar a ser un engaño». Mas cree que «todos los que fueron al Parlamento el 27-O y que votaron a favor sabían que no tenía recorrido real».

El arrebato de sinceridad de Mas no hizo gracia en el independentismo, donde algunos de sus dirigentes reconocen en privado que la militancia de base está entre muy desconcertada y desengañada ante semejante baño de realismo.

La declaración de independencia «existió», pero fue «un acto parlamentario» y de carácter «simbólico» en la medida en que la república «no fue implementada» y el Gobierno no llegó a firmar ningún decreto para aplicarla, comentó el republicano Joan Tardá. «Pero no fue un engaño», apuntó el diputado de Esquerra.

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