El PP reacciona contra Ciudadanos por condicionar los Presupuestos al cese de Barreiro

NURIA VEGA

madrid. Nunca fue idílica, pero a medida que Ciudadanos se consolida en el centro derecha su relación con el PP está abocada a tensarse. Los populares reaccionaron ayer con un cúmulo de reproches al partido de Albert Rivera por condicionar su apoyo a los Presupuestos de 2018 al cese de la senadora Pilar Barreiro, citada a declarar el próximo 15 de enero por el caso Púnica. «Esto ya me parece una frivolización de los intereses de todos los españoles», protestó Rafael Hernando.

El portavoz del PP en el Congreso instó a Ciudadanos a escuchar primero los argumentos de Barreiro y dejar de «jugar» con las cuentas del Estado. «Les pido que no apliquen la ley del embudo porque en Granada han sido ellos los que han colocado a un alcalde imputado», censuró Hernando en referencia al regidor socialista Francisco Cuenca, reprobado con los votos de PP, Ciudadanos y Vamos Granada. Los populares siempre se han quejado, en todo caso, de que su socio de investidura se muestra más exigente con ellos que con el PSOE.

Es, de hecho, una constante de la legislatura que las diferencias en materia de corrupción pongan en riesgo una y otra vez los acuerdos entre Ciudadanos y el PP. Y no parece que esa dinámica vaya a cesar a medida que se aproximan nuevas citas electorales. La victoria del partido de Albert Rivera en Cataluña en detrimento de la candidatura de Xavier García Albiol mejora su posición para entrar en el cuerpo a cuerpo y apretar las tuercas a Mariano Rajoy, en minoría en el Congreso. Y en este contexto, los populares poco más pueden hacer que protestar.

Hernando cargó ayer sacando a relucir la negativa del Tribunal de Cuentas a dar su visto bueno a la finanzas de Ciudadanos y reclamó incluso a los liberales que expliquen otros asuntos como su abstención en el debate parlamentario de octubre sobre la supresión de la prisión permanente revisable. José Manuel Villegas no entró en la réplica: o Barreiro dimite o todos los pactos entre el PP y Ciudadanos estarán en riesgo. Y eso incluye el preacuerdo sobre las cuentas que se alcanzó después del verano a la espera de que el PNV participe en las negociaciones presupuestarias. En la formación liberal recuerdan que se trata de que Rajoy cumpla el punto 93 del documento que facilitó su investidura: «la separación inmediata de los cargos públicos que hayan sido imputados formalmente o encausados por delitos de corrupción». Pero a ese «formalmente» se aferra el PP para tomarse su tiempo.

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