Rajoy resiste en larga distancia

1996. Ministro de Administraciones Públicas./
1996. Ministro de Administraciones Públicas.

Ministro en los ejecutivos de Aznar y presidente desde 2011, el líder del PP tendrá que resolver la conveniencia de optar a un tercer mandato El presidente del Gobierno se convierte en el político con más solera en el Ejecutivo desde la transición

NURIA VEGA MADRID.

Los trece años y cinco meses de estancia en el poder no han agotado a Mariano Rajoy, que, al menos «a fecha de hoy», sigue planteándose repetir como candidato en las próximas elecciones generales. Sería la sexta vez que aspira a la Moncloa desde que fue designado sucesor de José María Aznar en el verano de 2003. Ya entonces contaba con una dilatada trayectoria en el Gobierno, pero esta semana ha rebasado los 4.900 días de ejercicio en las más altas instancias de la administración; bien como ministro, bien como presidente. El tiempo que corre desde el martes le convierte, además, en el gobernante de mayor longevidad política desde la transición. Ha superado incluso a Felipe González.

Su resiliencia ante las adversidades y la ausencia de contestación en el PP han favorecido que Rajoy aparezca ante la opinión pública como un superviviente. Y no han sido intrascendentes las polémicas que ha ido sorteando en estos 22 años en primera línea, si se incluye el periodo que permaneció como líder en la oposición. Siendo Portavoz, vicepresidente y ministro de la Presidencia del segundo Gobierno de Aznar tuvo que afrontar dos de las crisis de mayor calado del mandato. En 2002, tras el desastre ecológico del hundimiento del petrolero Prestige en las costas gallegas, pasó a las hemerotecas por afirmar que de la embarcación salían «unos pequeños hilitos, cuatro regueros solidificados con aspecto de plastilina». Y meses después, en 2003, se vio obligado a responder sobre el respaldo a la guerra de Irak.

Su oportunidad de tomar el relevo en la Moncloa de manos de Aznar y jurar como nuevo presidente del Gobierno se vio frustrada en 2004. La gestión de los atentados del 11 de marzo en Madrid a tres días de las generales terminó con las opciones del PP. Tampoco en 2008 consiguió Rajoy su objetivo en la campaña contra José Luis Rodríguez Zapatero. Y esta vez, la derrota situó su liderazgo en el momento más crítico.

El jefe del Ejecutivo ha sobrevivido al Prestige, la Guerra de Irak o los 'papeles de Bárcenas'El auge de Ciudadanos en las encuestas ha encendido las alertas entre los populares

Aquel año, Esperanza Aguirre amagó en el congreso del partido con disputar a Rajoy la presidencia del PP. Pero superado el trance y renovada la formación a su imagen y semejanza, el presidente se vio plenamente consolidado con la mayoría absoluta de 2011. Su primera legislatura estuvo marcada, en todo caso, por la crisis, los recortes, el rescate bancario y los papeles de Bárcenas, que aparecieron en la prensa en 2013 y apuntaban al pago de sobresueldos en negro a altos cargos populares.

El 1 de agosto de aquel año Rajoy tuvo que comparecer en el Senado, donde aseguró haber declarado siempre todos sus ingresos a Hacienda y sólo reconoció haber errado al confiar en personas como el extesorero del PP. «Me equivoqué en pensar que era inocente quien no lo era», dijo sobre su mensaje de móvil reclamando fortaleza a Luis Bárcenas. Y tampoco entonces dimitió.

Las luces de alarma

Aunque la sombra de la corrupción no ha dejado de atenazar al PP de Rajoy, en su entorno descartan que esa vaya a ser la causa del fin de su carrera política. Fuentes del partido reconocen que casos como 'Gürtel', 'Púnica' y 'Lezo', que se investigan y juzgan en los tribunales, dificultan el crecimiento de la formación. Pero creen que es la confluencia con otros factores lo que realmente amenaza a los populares con un nuevo retroceso electoral y lo que quizá podría poner en apuros al presidente. «Si en las elecciones locales y autonómicas de 2009 nos damos el batacazo, será la debacle», anticipa un dirigente territorial.

El surgimiento de Ciudadanos ya encendió las alarmas en el PP en los comicios de 2015, aunque entonces su papel de alternativa en el centroderecha no había madurado. Dos años después, Albert Rivera arrastra en las encuestas el éxito de los comicios catalanes y su auge pone en cuestión si el PP cuenta con el mejor proyecto para recuperar el terreno perdido.

Está por ver si esta es la última batalla de Rajoy o si resuelve que su candidatura es la más oportuna para el partido en 2020. La decisión está en sus manos. Ni tan siquiera el presidente de Galicia da por sentada la respuesta. «En política, ver quién se tiene que presentar dentro de dos años no me parece adecuado», despejó la semana pasada en una entrevista en el 24 horas de TVE Alberto Núñez Feijóo. En otras palabras, como asegura el jefe del Ejecutivo, que habrá que ver «cómo se van produciendo los acontecimientos». Aunque fuentes del PP no ponen en duda que por poder, podría optar a un tercer mandato: «Le veo capaz».

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