Rajoy reivindica dar voz a las víctimas para neutralizar el relato de los terroristas

Rajoy posa junto a Marimar Blanco y otros dirigentes populares durante el acto organizado ayer en Madrid. :: Juan Carlos Hidalgo / efe
Rajoy posa junto a Marimar Blanco y otros dirigentes populares durante el acto organizado ayer en Madrid. :: Juan Carlos Hidalgo / efe

El PP censura la negativa de Carmena a colgar en el consistorio de Madrid una pancarta en homenaje a Miguel Ángel Blanco

NURIA VEGA MADRID.

Veinte años después del ultimátum de 48 horas con el que ETA sentenció a muerte a Miguel Ángel Blanco, la imagen del edil de Ermua cubre la fachada de la sede nacional del PP. Las Nuevas Generaciones y la dirección del partido desplegaron ayer una lona de catorce metros de largo y cuatro y medio de ancho con un mensaje que reconoce la figura de su excompañero de filas: «Sigues dejando huella». Es, en palabras de Mariano Rajoy, el «pequeño homenaje» de los militantes populares no sólo en recuerdo del concejal vizcaíno, también de las movilizaciones ciudadanas que clamaron en 1997 por su libertad y contra el terrorismo.

El presidente del Gobierno, que el fin de semana viajará a Bilbao para participar en las jornadas de la Escuela Miguel Ángel Blanco, organizadas por su formación, puso ayer de relieve la trascendencia que tuvo en la lucha frente a ETA la reacción social en las calles, lo que entonces se denominó el 'espíritu de Ermua'. «Creo que significó sin duda un cambio muy importante en la visión de muchas cosas por parte de mucha gente», apuntó el jefe del Ejecutivo. Pero el PP sostiene que la batalla del relato no ha terminado.

Dos décadas después del asesinato de Miguel Ángel Blanco, el líder de los populares en el País Vasco, Alfonso Alonso, no sólo ve pendiente la disolución definitiva de ETA, sino resistir frente «al olvido y la manipulación de la historia» y evitar que se «blanquee» lo ocurrido. Es el sentido que el PP encuentra tras los actos públicos que estos días rememoran la liberación de José Antonio Ortega Lara y el asesinato del concejal de Ermua. Y en ese cometido, los populares otorgan un papel protagonista a las víctimas del terrorismo.

El presidente del Gobierno subraya la trascendencia del 'espíritu de Ermua' en la lucha contra ETA

El pasado fin de semana en la cumbre del G-20 celebraba en la ciudad alemana de Hamburgo, el presidente del Gobierno ya reivindicó el testimonio de este colectivo para contrarrestar la «narrativa del odio» que promueve el yihadismo. «Las víctimas pueden convertirse, como de hecho lo están haciendo, en uno de los argumentos más importantes para luchar contra el terrorismo aquí y fuera de aquí», reiteró hoy en las puertas de la sede del PP.

Junto a él, la cúpula del partido y la dirección de los populares vascos guardaron un minuto de silencio a mediodía. En la foto de este lunes figuraban algunos de los que posaron junto a Blanco en 1996 en la Casa de Juntas de Guernica. Iñaki Oyarzabal, hoy presidente del PP de Álava, y Borja Sémper, portavoz en el Parlamento Vasco, arroparon a la hermana del concejal de Ermua y diputada de la formación, Marimar Blanco. «Si alguna conclusión debemos sacar de cara al futuro -concluyó Rajoy- es que las víctimas merecen todo el apoyo y el esfuerzo».

Recuerdo controvertido

El recuerdo del asesinato del concejal popular no está, en cambio, exento de polémica. Fuentes del PP en el País Vasco lamentan la falta de pericia de la clase política para aunar voluntades y la controversia se ha centrado en el Ayuntamiento de Madrid. La negativa de la alcaldesa, Manuela Carmena, a colgar en el Palacio de Cibeles una pancarta con el nombre de Miguel Ángel Blanco suscitó las críticas del partido de Rajoy.

Se trata de una petición del Movimiento contra la Intolerancia. La regidora madrileña reiteró ayer que, a su juicio, lo que pide la plataforma «supondría destacar a una víctima sobre todas las demás» y recordó que el consistorio sí se sumará a las concentraciones propuestas por la Federación de Municipios y Provincias. El ministro de Justicia, Rafael Catalá, calificó, sin embargo, de «mezquindad» buscar «matices» para, dijo, negar un homenaje. Y Marimar Blanco reprochó que Podemos recibiera, en cambio, a los agresores de los guardias civiles de Alsasua.

También Ciudadanos aseguró no entender la actitud de Carmena y subrayó que las movilizaciones de 1997 fueron «un símbolo de la unión de los españoles contra ETA». Del mismo modo, y «con todo el respeto a la alcaldesa», la presidenta del PSOE compartió que Blanco merece un «reconocimiento». Cristina Narbona asistirá hoy en Ermua al acto institucional organizado por el Ayuntamiento.

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