Rajoy reivindica su presencia y la del Rey en Barcelona e ignora «las afrentas»

Rajoy, ayer, durante su mitin de apertura del curso político en la localidad pontevedresa de Cerdedo-Cotobade. :: Lavandeira jr / efe/
Rajoy, ayer, durante su mitin de apertura del curso político en la localidad pontevedresa de Cerdedo-Cotobade. :: Lavandeira jr / efe

El jefe del Ejecutivo pide a Puigdemont que renuncie a su «plan de ruptura, división y radicalidad»

NURIA VEGA MADRID.

Los esfuerzos de Mariano Rajoy por relativizar desde el día de los atentados en Cataluña todo episodio que ponga en duda la unidad y la coordinación frente al terrorismo, llevaron ayer al presidente a ignorar los abucheos con los que el Gobierno y el Rey fueron recibidos en la manifestación de este fin de semana en Barcelona en recuerdo de las víctimas. «Estuvimos donde teníamos que estar, estamos orgullosos de haber estado allí y de que estuviera también el jefe del Estado -reivindicó en el acto tradicional de apertura del curso político-; las afrentas de algunos no las hemos escuchado».

La convocatoria del sábado en la capital catalana, que transcurrió bajo el lema 'No tinc por' (No tengo miedo) y aunó en las calles de Barcelona a Felipe VI, miembros del Ejecutivo, presidentes autonómicos, representantes de las principales instituciones del Estado y líderes políticos, estuvo interrumpida por los silbidos de un sector de los manifestantes al Gobierno y al Rey y las acusaciones a la Monarquía de complicidad con países que, según denunció la formación anticapitalista CUP, financian el terrorismo global.

Fuentes gubernamentales garantizaron ayer que tanto Rajoy como el Rey optaron por afrontar con tranquilidad las protestas y no moverse ni un ápice de su posicionamiento. «Estuvimos expresando nuestro apoyo a las víctimas y nuestra solidaridad con todos los catalanes sensatos, moderados y respetuosos», sostuvo el presidente, que aprovechó para reprochar el reparto de culpas que tras los ataques de Las Ramblas y Cambrils plantean algunos partidos y asociaciones del arco soberanista. «Los únicos responsables de los crímenes -advirtió- son los terroristas y nadie más».

«Los únicos responsables de los crímenes son los terroristas y nadie más», sostiene el presidente El Ejecutivo propone reformar los instrumentos legales para hacer frente al nuevo yihadismo

La intervención de Rajoy en Cotobade (Pontevedra), el primer mitin político del PP tras el parón estival, se convirtió así en una defensa cerrada de la unión de los demócratas como instrumento principal para hacer frente a la amenaza del yihadismo «contra la humanidad». Ese será el mensaje que compartirá hoy con el presidente de Francia, Emmanuel Macron; la canciller alemana, Angela Merkel; y el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, en la cumbre que se va a celebrar en París.

Pero también es la idea que quiere trasladar a los responsables de los partidos políticos para trabajar conjuntamente en el Congreso y el Senado. «Si los asesinos cambian de métodos, hábitos y conductas, nosotros tendremos que hacer lo mismo con las herramientas del Estado de Derecho», defendió sin especificar qué reformas legales convendría emprender. En todo caso, insistió en la necesidad de aparcar las diferencias, convencido de que «el mayor favor que se puede hacer a los terroristas» son las «fisuras» entre los representantes públicos.

El trasfondo

En los últimos días, Rajoy se ha empeñado, precisamente, en subrayar la fluidez de los contactos entre el Gobierno y la Generalitat desde la tarde del 17 de agosto. Y fuentes de la Moncloa certifican que la colaboración con Carles Puigdemont y su vicepresidente, Oriol Junqueras, ha sido «total». Pero incluso en la gestión del día después de los atentados se han percibido como telón de fondo las aspiraciones independentistas y han surgido voces que han mostrado el manejo de esta crisis como ejemplo de la capacidad de Cataluña para asumir responsabilidades al máximo nivel.

En este contexto, el presidente reclamó ayer a Puigdemont que abandone su hoja de ruta y su plan secesionista, que desembocaría en la convocatoria de un referéndum ilegal el 1 de octubre. «Lo que debería suceder es que algunas polémicas rancias y que nada aportan a la convivencia, pasaran al olvido -incidió Rajoy ayer-; a mí me gustaría, y creo que a la inmensa mayoría de los españoles también, que algunos responsables políticos renunciaran a sus planes de ruptura, de división y radicalidad».

No estando esto en sus manos, lo que sí anticipa el jefe del Ejecutivo es que su Gabinete defenderá la soberanía nacional, la Constitución y el Estatuto de Autonomía de Cataluña: «Que no os quepa la menor duda de que así lo hará el Gobierno de España».

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