Rajoy reclama un candidato «limpio» para normalizar la política catalana

NURIA VEGA

madrid. De los escenarios que contempla Mariano Rajoy en Cataluña, el de forzar una investidura a distancia de Carles Puigdemont no es, a su juicio, el más «deseable». El Gobierno sostiene que el intento sólo estaría abocado al fracaso. Por ahora no está claro que llegar hasta el final sea la pretensión de las fuerzas secesionistas, que ayer volvieron a apoyar la propuesta de Junts per Catalunya. Pero de ser así, el Ejecutivo advierte de que recurriría de inmediato el procedimiento ante el Tribunal Constitucional para «impedir» la designación.

Sin saber si el movimiento del independentismo fue ayer firme o puramente «táctico», en el Gobierno recuerdan que maniobrar para reelegir a Puigdemont estando en Bruselas sólo prolongaría la intervención de Cataluña. Sin posibilidad de tomar posesión del cargo, el artículo 155 de la Constitución seguiría vigente.

Rajoy tampoco cree que el líder de Esquerra, Oriol Junqueras, o cualquiera de los consejeros investigados por el Tribunal Supremo sean los aspirantes más apropiados para normalizar la política catalana. «Tampoco pedimos tanto: que el próximo presidente esté en España y que no esté pendiente de la justicia», arroparon ayer en la Moncloa. De ahí que el jefe del Ejecutivo apueste por una opción como la más beneficiosa para Cataluña: la de que los partidos separatistas promuevan un aspirante «limpio». Libre de cargas judiciales.

Primera batalla

El primer episodio de tensión podría producirse hoy mismo en el Parlamento autonómico. El Gobierno no está dispuesto a aceptar ni un trámite que cuestione la legalidad. Esto significa que si la Cámara permite en su sesión constitutiva que Puigdemont y los consejeros huidos a Bélgica voten a distancia la composición de la Mesa, el Ejecutivo impugnará la decisión.

Rajoy recordó ayer en una conversación informal en la Moncloa que las resoluciones del órgano de gobierno del Parlamento tienen consecuencias. Y eso es lo que, a su entender, llevó a Carme Forcadell a renunciar a repetir como presidenta de la Cámara. La siguiente parada será el 31 de enero. Ese día se activa el plazo de dos meses para desbloquear la investidura. Fuentes gubernamentales pronostican negociaciones intensas y detectan división incluso en el seno de Junts per Catalunya. En todo caso, no creen que vaya a ser necesario repetir elecciones.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos