Rajoy presagia que el secesionismo perderá fuelle en las elecciones del 21-D

Mariano Rajoy, ayer, durante la reunión con la cúpula nacional del PP. :: t. Mohamed/
Mariano Rajoy, ayer, durante la reunión con la cúpula nacional del PP. :: t. Mohamed

El PP aboga por la unión de los constitucionalistas y confía en que el PSC no apueste por reeditar un pacto con Esquerra

NURIA VEGA

madrid. Los 38 días que aún restan hasta las elecciones y el clima enrarecido que se vive en Cataluña aconsejan interpretar con cautela los sondeos de intención de voto. Tanto los que presagian que las fuerzas secesionistas retrocederán en las urnas como los que sitúan sus respaldos en cifras similares a las de 2015. Pese a ello, o precisamente por esa razón, Mariano Rajoy dio muestras ayer de un cierto optimismo al vaticinar la vuelta a «la calma» tras el 21-D. «Estoy seguro de que los separatistas perderán apoyo», avanzó el jefe del Ejecutivo.

Fuentes de la cúpula nacional del PP, reunida ayer bajo la dirección de Rajoy, interpretan que la quiebra en el frente independentista, que deja atrás la coalición unitaria Junts pel Sí, podría perjudicar los intereses de los partidos que abogan por la ruptura con España. Pero admiten que por ahora no son más que conjeturas. Lo que el presidente sostiene, en todo caso, es que el electorado catalán sacará sus «conclusiones» al comprobar que los separatistas «no pueden cumplir sus promesas».

En este análisis, que Rajoy trasladó en una entrevista en el diario alemán Handelsblatt, confían los populares en vísperas de la campaña electoral. Esperan que la distancia que la UE ha marcado con el proceso de independencia y las consecuencias derivadas del mismo, como la marcha de «más de 2.000 empresas», contribuyan a cerrar la crisis institucional. Porque no hay plan B.

De vencer las fuerzas separatistas en los comicios, la única previsión que maneja el Gobierno es la de «velar por que el futuro gobierno catalán cumpla con la ley». Pero Rajoy prefiere no ponerse en ese escenario en el que el Ejecutivo podría necesitar recurrir de nuevo al artículo 155 de la Constitución en un bucle sin fin: «No nos pongamos en el peor de los casos».

En el corto plazo el PP se ha fijado como objetivo que la participación el 21-D alcance su cifra más elevada. Fuentes del partido en Cataluña calculan que sólo así será posible el vuelco en la Generalitat, porque los populares no ocultan que su intención será pactar con las fuerzas políticas que defienden el actual marco constitucional para arrebatar el poder al independentismo.

En este contexto, se plantean una campaña de confrontación moderada con Ciudadanos y el PSC. Si bien pretenden aclarar que el partido de Albert Rivera, que se mueve en su mismo espectro electoral y está capitalizando la gestión de la crisis, no siempre fue un entusiasta del artículo 155 de la Constitución y recelan de la posible intención de los socialistas de reeditar un tripartito de izquierdas que incluya a Esquerra.

El consenso del 78

No habrá alusiones en las filas del PP a la reforma de la Constitución como solución para el problema catalán. Ese es un debate que los populares dejan para la comisión sobre el modelo territorial que mañana se constituye en el Congreso. Y en todo caso condicionan cualquier modificación en profundidad a que exista un consenso similar al de 1978. De hecho, después de que ayer Carles Puigdemont acogiera diseñar «otra relación» entre Cataluña y el resto de España, Casado le recomendó centrarse en «la relación con su abogado» para cuando tenga que declarar ante la justicia. A lo que está dispuesto el Gobierno es a abordar junto al PSOE los cambios en el sistema de financiación autonómica.

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