Rajoy pide desoír a la Generalitat: «Si se le cita en una mesa electoral, no vaya»

El jefe del Ejecutivo presidirá en Barcelona una reunión del PP para respaldar al partido y garantizarse su apoyo

NURIA VEGA

madrid. Mariano Rajoy se dirigió ayer a esa masa ciudadana que no ha recibido ninguna carta del Gobierno ni apercibimiento alguno del Tribunal Constitucional. A los catalanes que pueden hacer viable la organización del referéndum u obstaculizar la hoja de ruta de la Generalitat hacia el 1 de octubre. En la estrategia de dificultar que los independentistas se hagan con los medios materiales y humanos para celebrar la consulta, el presidente ha optado por los mensajes directos a la sociedad. «Si a alguien se le cita para acudir a una mesa electoral, que no vaya -exhortó en los pasillos del Congreso-, porque no puede haber referéndum y porque sería un acto absolutamente ilegal».

Una vez aprobadas las leyes de desconexión en el Parlamento catalán y firmado el decreto de convocatoria de la votación del 1 de octubre, el Gobierno ha extendido al máximo sus llamadas a no formar parte de los planes de la Generalitat. El departamento de Administraciones Territoriales que dirige Soraya Sáenz de Santamaría envió el pasado jueves una misiva a secretarios generales e interventores de los ayuntamientos de Cataluña para disuadirles de la cesión de locales para el referéndum. Y hace meses que los funcionarios están sobre aviso.

Desde el viernes, además, el Ejecutivo apela a la templanza de la ciudadanía para evitar altercados en las calles a medida que se aproxima la fecha de la consulta y ahora también para imposibilitar la celebración de la misma. Por eso, en la Moncloa aplaudieron ayer que el presidente hubiese buscado un canal para disuadir a los catalanes de seguir las instrucciones de la Generalitat. Y confían en que el riesgo de verse envueltos en procesos judiciales, tengan el recorrido que tengan, haga desistir también a quienes se prestan como voluntarios.

En ningún caso contempla Rajoy que la insumisión sea una posibilidad después de que el Tribunal Constitucional haya suspendido el referéndum. Y, en este sentido, se siente avalado por la Fiscalía y los jueces para cumplir con su «obligación» y garantizar que se respete el Estado de Derecho. «No puedes permitir que unas personas decidan pasar por encima de la ley de manera unilateral, eso sería la ley de la selva», descartó el jefe del Ejecutivo sin vaticinar si será necesaria la aplicación del artículo 155 de la Constitución, y la intervención por tanto de competencias autonómicas, para restituir la legalidad en Cataluña.

Del mismo modo, rechazó la oferta de diálogo que puso esta semana sobre la mesa Carles Puigdemont para interrumpir el proceso secesionista y alumbrar un referéndum pactado entre el Gobierno y la Generalitat. «Llevamos mucho tiempo hablando, pero no se puede negociar lo innegociable, liquidar la soberanía nacional y pasar por encima de la Constitución y el Estatuto de Cataluña -enfrió cualquier expectativa- (...); lo lamento mucho».

Sobre el terreno

No será la única oportunidad del presidente de incidir en esta idea. El viernes viajará a Barcelona para presidir la Junta Directiva del PP de Cataluña, un marco que fuentes de la Moncloa creen propicio para advertir sobre el terreno de las consecuencias de participar en el referéndum y ofrecer protección legal a los empleados públicos y los ciudadanos que, siendo interpelados, resuelvan desoír a la Generalitat.

Además, la intervención de Rajoy ante los cuadros del partido sirve al Gobierno para explicar con claridad su gestión de la crisis catalana y prevenir que sectores de la formación se sientan tentados de exigir al Ejecutivo más contundencia frente al desafío secesionista. En los despachos gubernamentales dicen ser conscientes de la tensión que se vive en Cataluña y entienden que surjan dudas sobre si finalmente se retirarán las urnas. Pero aunque reconocen que el precedente del 9 de noviembre no juega a su favor, detectan que esta vez tienen el voto de confianza del partido.

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