Rajoy lanza al PP a por el centro político tras el giro a la izquierda de Sánchez

Rajoy y la cúpula del PP arroparon ayer a Cifuentes en un desayuno informativo en Madrid. :: J. J. Guillén / efe

El presidente emplaza a su adversario a rebajar la crispación y el partido censura la oposición «extrema» del PSOE

NURIA VEGA

madrid. Más que preocupados, en el Gobierno y el PP se manifestaron ayer molestos. 24 horas después de que, recién proclamado secretario general del PSOE, Pedro Sánchez acusara al Ejecutivo de «corromper todo lo que toca», incluida la Carta Magna, Mariano Rajoy le instó a rebajar un nivel de crispación que no percibe en la calle. En un discurso velado, el presidente emplazó a su adversario a practicar «la moderación, la concordia y las buenas formas» en aras del entendimiento, al tiempo que en privado preparó a los suyos para una oposición que los populares auguran ya «extrema».

El Gobierno afronta esta semana parlamentaria como un buen test para evaluar hacia dónde se encamina la legislatura. Concluida la fase congresual, los cuatro principales partidos han quedado reorganizados en torno a los mismos líderes de 2016 y en la Moncloa temen una estrategia de desgaste constante que, sin llegar a provocar el bloqueo del Parlamento, limite la capacidad de maniobra del PP en la Cámara baja.

El discurso de Sánchez en la clausura del 39 Congreso Federal del PSOE no ha contribuido a tranquilizar a los dirigentes de la calle Génova. Reunidos ayer bajo la dirección de Rajoy, reconocieron en los embates del secretario general de los socialistas al mismo candidato intransigente que tras las elecciones generales de 2015 se negó a dialogar con el presidente de los populares y reaccionaron coordinados plantando cara. «La tregua -sentenció el vicesecretario de Comunicación- se ha acabado».

La advertencia de Pablo Casado sonó a anticipo de la batalla por librar entre los grandes partidos, pese a que el horizonte electoral sea incierto. Poco antes del desenlace de las primarias socialistas, varios cargos del PP diagnosticaron que un retorno de Sánchez al PSOE complicaría la gobernabilidad, aunque podría resultar beneficioso para los conservadores en las urnas. Los populares detectan en el nuevo líder socialista una tendencia a «escorarse a la izquierda», donde se disputa con Podemos una bolsa de votantes. Interesados en ese análisis, acusaron ayer a la segunda fuerza política de «radicalizarse», de tener «complejo de podemita», de rodearse de banderas republicanas y cantar puño en alto la Internacional en pleno siglo XXI. «El PSOE -proclamó Casado- nos ha dejado todo el centro a nosotros».

Carente de principios

A lo largo de la jornada fue desdibujándose en las filas populares la imagen de Sánchez como el posible «hombre de Estado» que el PP casi contribuyó a potenciar tras el último contacto telefónico con Rajoy. En aquella llamada, el líder del PSOE garantizó su respaldo al Gobierno en la defensa de la legalidad y la Constitución frente a un referéndum ilegal en Cataluña. Ayer, en cambio, los conservadores pusieron en duda que la «plurinacionalidad» que abandera el secretario general socialista sea compatible con la soberanía nacional.

«Si lo que está intentando es ampliar la base electoral a costa de Podemos y de ser simpático con los secesionistas en Cataluña, no sé si arrancará un puñado de votos, pero desde luego también arrancará la dignidad de un partido centenario», le reprochó el vicesecretario de Comunicación. O «ignorancia» o falta de «principios». No encontró Casado otra explicación a lo que considera una «contemporización» del líder del PSOE con el independentismo catalán.

Una postura que en el PP recuerda al que en su día llevó a José Luis Rodríguez Zapatero a sostener que el concepto de nación era «discutido y discutible».

Más

Fotos

Vídeos