Rajoy entra en campaña contra Ciudadanos

El presidente tacha a los liberales de «oportunistas» en un discurso en el que no menciona la corrupción

CECILIA CUERDO SEVILLA.

El PP demostró ayer que ya toca remangarse y entrar en campaña preelectoral para reivindicar, «barrio a barrio y casa por casa», los logros del partido, plantando cara a los sondeos que apuntan a un ascenso de Ciudadanos a costa de los conservadores. «La única batalla perdida es la batalla que no se da», retó desde Sevilla Mariano Rajoy, quien no dudó en atacar a los de Albert Rivera. Los calificó de «oportunistas», «aficionados» y criticó su «deslealtad» por no facilitarles tener grupo propio en el Parlamento catalán. «Tendrá que explicárselo -enfatizó- a nuestros votantes y a los suyos».

En 2019 tocan elecciones municipales, autonómicas y europeas. Perdida Cataluña, los esfuerzos de los populares se concentran ahora en Andalucía, la región con mayor número de votantes y cuyo peso contribuye decisivamente a encumbrar a un partido a la Moncloa. El PP mantiene, además, que habrá adelanto electoral andaluz, de ahí que eche el resto para apoyar a su candidato, Juan Manuel Moreno. Ya ganó en las generales de 2016, superando a Susana Díaz, y ahora toca dejarse la piel para rebatir los sondeos autonómicos que pronostican un descenso de diputados. Creen que es su momento después de 40 años preparándose en la oposición, aunque son conscientes de que solos será imposible y que necesitarán el apoyo de Ciudadanos.

Los liberales también son socios preferentes para el Ejecutivo central, lo que no impidió que Rajoy tratara ayer de marcar distancias y reivindicar al PP como la formación «útil» y el «partido de los resultados» frente a quienes carecen de experiencia de gobierno. «Nunca han asumido ninguna responsabilidad por si se ve quiénes son realmente y porque creen que así son más fuertes», arremetió contra Ciudadanos, que se ha instalado en el centro derecha restando oportunidades de crecimiento electoral a los populares.

Los valores

Por el contrario, exhibió como avales de su partido haber reducido el déficit, bajado la prima de riesgo y mejorado la calificación de las agencias de 'rating', lo que supone, dijo, haber devuelto la confianza económica a España. Y se reafirmó, frente a quienes en el PP creen que este discurso ya no llega al electorado, en que si los conservadores siguen hablando de lo que «importa», les irá bien.

A lo que no dedicó, sin embargo, ni una palabra fue a la corrupción, pese a que el viernes en el juicio de la rama valenciana de la Gürtel se apuntara al expresidente de la Generalitat Francisco Camps como responsable directo de la financiación ilegal del partido. El portavoz del Ejecutivo, Iñigo Méndez de Vigo, ya expuso el viernes la postura oficial: fue Rajoy quien echó de Génova a quienes ahora se sientan en el banquillo.

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